Ver a futbolistas como Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé o Harry Kane tomar un sorbo de una bebida y escupirla segundos después puede parecer un gesto extraño. Sin embargo, detrás de esta práctica existe una estrategia respaldada por más de dos décadas de investigación científica. El mouth rinsing, también conocido como enjuague bucal con carbohidratos, no busca hidratar ni aportar energía directamente al organismo, sino estimular mecanismos cerebrales capaces de mejorar el rendimiento físico y mental durante esfuerzos de alta intensidad. Aunque el efecto suele representar una mejora de apenas 2 a 3 %, en el deporte de élite esa diferencia puede ser suficiente para decidir el resultado de un partido.
Mouth rinsing: una estrategia que actúa sobre el cerebro
El mouth rinsing consiste en enjuagar la boca durante 5 a 10 segundos con una solución que contiene entre 6 y 8 % de carbohidratos, generalmente maltodextrina o glucosa, para después escupirla sin tragarla. A diferencia de una bebida deportiva convencional, el objetivo no es que los carbohidratos lleguen al sistema digestivo, sino estimular los receptores presentes en la lengua y la cavidad oral.

Cuando estos receptores detectan carbohidratos, envían señales inmediatas al cerebro. Investigaciones encabezadas por el especialista en nutrición deportiva Asker Jeukendrup indican que este estímulo activa regiones relacionadas con la motivación, la recompensa y el control del movimiento, como la corteza orbitofrontal, la ínsula y el estriado. El resultado es una menor percepción del esfuerzo, una mejor activación muscular y la sensación de disponer de más energía, aunque el organismo no haya absorbido una sola caloría.
La evidencia científica detrás del enjuague bucal con carbohidratos
Uno de los estudios más influyentes fue publicado en 2004 por James Carter y colaboradores, quienes observaron que ciclistas que realizaron un enjuague con maltodextrina completaron una contrarreloj de una hora aproximadamente 3 % más rápido que quienes utilizaron un placebo. Posteriormente, en 2009, una investigación con resonancia magnética funcional dirigida por Chambers y su equipo confirmó que tanto la glucosa como la maltodextrina activan áreas cerebrales vinculadas con el rendimiento motor y la recompensa, incluso cuando los carbohidratos nunca llegan al estómago.
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Los meta-análisis publicados durante los últimos años coinciden en que el mouth rinsing ofrece beneficios consistentes en ejercicios de alta intensidad con una duración aproximada de 30 a 75 minutos. Además de mejorar el rendimiento físico, existe evidencia emergente de que también puede favorecer la atención, la toma de decisiones y la resistencia a la fatiga mental, aspectos fundamentales en deportes donde cada segundo y cada decisión pueden cambiar el resultado.
¿Por qué el fútbol es uno de los deportes donde mejor funciona?
El fútbol exige combinar carreras, aceleraciones, cambios de dirección y decisiones tácticas durante aproximadamente 90 minutos, lo que incrementa el desgaste físico y mental conforme avanza el encuentro. En este contexto, el mouth rinsing permite estimular al sistema nervioso sin activar la digestión, evitando molestias gastrointestinales que algunas personas experimentan al consumir bebidas con carbohidratos durante esfuerzos intensos.
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Por esa razón, numerosos equipos profesionales incorporan esta técnica en entrenamientos y partidos mediante soluciones isotónicas especiales. Sin embargo, la implementación de pausas oficiales de hidratación en algunas competiciones ha reducido parte de su protagonismo, ya que cuando los jugadores pueden hidratarse con mayor frecuencia, especialmente en climas templados, el beneficio adicional del enjuague suele ser menor.
¿Cuándo funciona mejor y cuáles son sus limitaciones?
La evidencia indica que el mouth rinsing resulta especialmente efectivo en ejercicios de 30 a 75 minutos de alta intensidad, así como en entrenamientos realizados en ayunas o con bajos niveles de glucógeno. El protocolo más utilizado consiste en realizar un enjuague con una solución de maltodextrina al 6-6.5 % durante 5 a 10 segundos, repitiéndolo cada 10 o 15 minutos y escupiendo completamente el líquido.

Aun así, no sustituye una adecuada estrategia nutricional. En esfuerzos superiores a los 90 minutos, el organismo necesita ingerir carbohidratos para mantener el rendimiento, por lo que el enjuague deja de ser suficiente. Además, su efecto puede variar según el estado nutricional, el nivel de entrenamiento y las características de cada deportista, por lo que los especialistas lo consideran un complemento dentro de una planificación integral de alimentación, hidratación y entrenamiento.

La ciencia continúa investigando nuevas aplicaciones del mouth rinsing, especialmente en la función cognitiva, la fuerza muscular y el rendimiento en mujeres deportistas, donde aún existe menos evidencia disponible. Lo que ya parece claro es que esta estrategia demuestra cómo el rendimiento deportivo depende tanto de la preparación física como de la forma en que el cerebro interpreta las señales del cuerpo. En el deporte de alto nivel, donde las diferencias entre ganar y perder suelen medirse en segundos o centímetros, comprender esa conexión entre nutrición y sistema nervioso puede marcar una ventaja decisiva.




