Durante años, la idea de que las personas “son de perros” o “son de gatos” parecía solo una forma divertida de describir gustos personales. Sin embargo, distintas investigaciones psicológicas han intentado descubrir si realmente existen diferencias de personalidad entre ambos grupos. Uno de los estudios más conocidos sobre este tema analizó a cientos de estudiantes universitarios y encontró patrones interesantes relacionados con sociabilidad, creatividad, independencia y sensibilidad emocional. Aunque los resultados no sirven para etiquetar a nadie, sí ayudan a entender mejor cómo se construyen los vínculos entre humanos y animales y por qué ciertas personas conectan más con determinadas mascotas.
El estudio que comparó a amantes de perros y gatos
La investigación “Personality Differences between Dog People and Cat People”, publicada en 2017 en la revista Human-Animal Interaction Bulletin, fue realizada por Andrea D. Guastello, Denise D. Guastello y Stephen J. Guastello, académicos de universidades estadounidenses. El estudio analizó a 418 estudiantes universitarios de entre 18 y 22 años. Del total, 352 participantes se identificaron como “personas de perros” y 66 como “personas de gatos”.

Para medir las diferencias psicológicas, los investigadores utilizaron el cuestionario 16 Personality Factors Questionnaire (16PF), una herramienta ampliamente usada en psicología para evaluar rasgos de personalidad. El objetivo no era determinar qué grupo era “mejor”, sino comprender cómo las preferencias por mascotas podrían relacionarse con la personalidad y contribuir a mejorar la convivencia humano-animal, reducir abandonos y fomentar el bienestar animal.
¿Cómo son las personas que prefieren perros?
Los participantes que se identificaron como amantes de los perros obtuvieron puntuaciones más altas en rasgos como calidez, vivacidad, respeto por las normas y audacia social. Según los investigadores, esto describe a personas más sociables, expresivas y orientadas a la convivencia grupal. También se detectó una tendencia hacia perfiles más extrovertidos y pragmáticos. En términos cotidianos, suelen ser individuos que disfrutan actividades compartidas, muestran facilidad para relacionarse con otros y se sienten cómodos en entornos sociales.

Los perros, conocidos por su comportamiento activo y necesidad constante de interacción, podrían encajar naturalmente con este tipo de personalidad. Además, los resultados mostraron que quienes prefieren perros tienden a valorar más las rutinas y el sentido de responsabilidad. Esto coincide con el tipo de cuidados que generalmente requiere un perro: paseos frecuentes, entrenamiento, atención constante y una dinámica social más activa.
El perfil de quienes prefieren gatos
En contraste, las personas que prefieren gatos puntuaron más alto en razonamiento, abstracción, autosuficiencia y sensibilidad emocional. El estudio asoció este perfil con individuos más independientes, introspectivos e imaginativos. Los investigadores encontraron que quienes eligen gatos suelen sentirse cómodos con espacios personales más amplios y muestran una tendencia mayor hacia la creatividad y el pensamiento abstracto. También aparecieron características vinculadas con la autonomía emocional y la autosuficiencia.

Los gatos, a diferencia de los perros, suelen tener comportamientos más reservados e independientes. Esa dinámica podría explicar por qué muchas personas con personalidad introspectiva sienten afinidad por ellos. El estudio incluso menciona que algunos perfiles “team gato” presentaban rasgos relacionados con la no conformidad y la sensibilidad emocional, aunque siempre dentro de diferencias promedio y no absolutas.
Lo que el estudio no demuestra
Aunque los resultados llamaron la atención, los propios autores aclararon que estas diferencias no sirven para encasillar personas. Las conclusiones representan tendencias generales y no reglas definitivas. Muchas personas aman tanto a perros como a gatos, mientras que otras no se identifican con ninguno de los dos grupos. Además, el estudio presenta limitaciones importantes. La muestra estaba formada principalmente por estudiantes jóvenes de universidades estadounidenses, con mayoría femenina y una presencia mucho mayor de personas que preferían perros.

Esto significa que los resultados no representan necesariamente a toda la población. Otra limitación clave es que la investigación no puede determinar causalidad. Es decir, no está claro si la personalidad lleva a preferir cierto tipo de mascota o si convivir con determinados animales influye en la personalidad con el tiempo. Factores culturales, experiencias personales y estilos de vida también juegan un papel importante.
La relación entre personalidad y bienestar animal
Más allá de la curiosidad psicológica, los investigadores destacaron un punto central: comprender mejor la compatibilidad entre personas y animales puede ayudar a construir relaciones más saludables. Elegir una mascota compatible con el estilo de vida y la personalidad de una persona podría reducir situaciones de abandono, estrés animal y problemas de convivencia. Este tipo de estudios también aporta información útil para refugios, programas de adopción y terapias asistidas con animales. Un vínculo equilibrado beneficia tanto al ser humano como al animal, especialmente en contextos donde las mascotas cumplen funciones emocionales importantes.

En los últimos años, la investigación sobre interacción humano-animal ha crecido considerablemente. Otros estudios previos y posteriores encontraron patrones similares: quienes prefieren perros suelen mostrar mayor extroversión y sociabilidad, mientras que quienes prefieren gatos tienden a presentar mayor apertura mental e independencia. Sin embargo, existe un amplio punto intermedio donde millones de personas disfrutan convivir con ambos animales sin encajar completamente en un solo perfil.

Al final, el debate entre perros y gatos probablemente nunca tendrá un ganador definitivo. Cada especie ofrece formas distintas de compañía, afecto y conexión emocional. Lo verdaderamente importante no es si alguien pertenece al Team Perro o al Team Gato, sino entender que detrás de cada elección hay experiencias, emociones y maneras únicas de relacionarse con el mundo. Y quizá esa diversidad sea justamente lo más interesante de nuestra relación con los animales.




