Los océanos del planeta atraviesan uno de los momentos más cálidos jamás registrados. Mientras el Pacífico ecuatorial comienza a mostrar señales claras del regreso de El Niño 2026, científicos de Copernicus y de organismos meteorológicos internacionales advierten que el mundo podría acercarse a un nuevo periodo de temperaturas extremas. El fenómeno ocurre en un contexto particularmente delicado: los mares ya están acumulando enormes cantidades de calor debido al cambio climático. Esa combinación podría alterar lluvias, sequías, corrientes marinas y ecosistemas completos durante los próximos meses.
El calor récord en los océanos ya encendió las alertas
El Servicio de Cambio Climático Copernicus informó que abril de 2026 registró una temperatura superficial promedio cercana a 21.08°C en los océanos fuera de las regiones polares, convirtiéndose en el segundo abril más cálido desde que existen mediciones modernas. Marzo también alcanzó cifras históricas con aproximadamente 20.97°C, muy cerca del récord absoluto observado en 2024.

Para la comunidad científica, estos datos reflejan una tendencia preocupante. Los océanos absorben cerca del 90% del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, funcionando como una gigantesca reserva térmica del planeta. Sin embargo, ese almacenamiento tiene consecuencias visibles: olas de calor marinas más intensas, alteraciones en especies marinas y temperaturas globales cada vez más elevadas.
El Pacífico cambia y El Niño comienza a tomar fuerza
En el Pacífico ecuatorial ya se observan señales que indican la transición hacia condiciones de El Niño. Tras varios meses bajo una fase neutral y el debilitamiento de La Niña, científicos detectaron un aumento importante en las temperaturas superficiales y subsuperficiales del océano. Uno de los indicadores más vigilados son las llamadas ondas Kelvin cálidas, enormes masas de agua caliente que avanzan desde el Pacífico occidental hacia las costas de América.
April 2026 was the joint third-warmest April globally, 0.52°C above the 1991–2020 average and 1.43°C above the pre–industrial level. The global average SST saw the second-highest April value on record, as neutral conditions shifted towards El Niño.
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— Copernicus ECMWF (@CopernicusECMWF) May 8, 2026
Estas corrientes pueden reforzar rápidamente el calentamiento superficial y acelerar la formación del fenómeno. Los modelos climáticos internacionales estiman una probabilidad de entre 70% y 90% de que El Niño se consolide entre mediados y finales de 2026. Algunos escenarios incluso sugieren la posibilidad de un evento extremadamente fuerte, comparable con los episodios de 1997-1998 y 2015-2016, conocidos popularmente como “Super El Niño”.
¿Qué significa un “Super El Niño”?
Aunque el término no es oficial dentro de la Organización Meteorológica Mundial, los científicos utilizan “Super El Niño” para describir eventos excepcionalmente intensos del ciclo ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). En estos casos, las anomalías de temperatura en el Pacífico central superan los +2°C, modificando patrones climáticos en gran parte del planeta. Las consecuencias pueden sentirse a miles de kilómetros del océano Pacífico. En América del Sur, países como Perú y Ecuador suelen enfrentar lluvias torrenciales e inundaciones severas.
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En regiones como Indonesia, Australia y partes de la Amazonia, el fenómeno puede favorecer sequías extremas e incendios forestales. También existe preocupación por los ecosistemas marinos. Las olas de calor oceánicas pueden provocar blanqueamiento masivo de corales, afectar cadenas alimenticias y alterar actividades pesqueras. En Perú, por ejemplo, los cambios en la temperatura del mar suelen impactar directamente a especies como la anchoveta, fundamental para la economía pesquera del país.
2027 podría romper todos los récords de temperatura
Uno de los mayores temores de los climatólogos es que el efecto completo de El Niño se refleje con fuerza durante 2027. Históricamente, los años posteriores al desarrollo del fenómeno suelen registrar aumentos importantes en la temperatura media global. El climatólogo Zeke Hausfather, del instituto Berkeley Earth, considera posible que 2027 supere los récords de calor alcanzados en 2024. Samantha Burgess, especialista de Copernicus, también advirtió que, independientemente de la intensidad final del fenómeno, es probable que el próximo ciclo de El Niño deje una huella climática significativa.

La situación actual también coincide con otros indicadores preocupantes. Copernicus confirmó que el hielo marino del Ártico tuvo una recuperación invernal muy limitada, manteniéndose cerca de mínimos históricos. Además, abril de 2026 estuvo marcado por fenómenos extremos en distintas regiones del mundo: ciclones tropicales en el Pacífico, inundaciones en Asia y Oriente Medio, así como sequías severas en el sur de África.
Un planeta más caliente cambia el comportamiento natural del clima
El Niño es un fenómeno natural que ha existido durante miles de años, pero ahora ocurre sobre un océano profundamente alterado por la actividad humana. Esa es una de las diferencias más importantes respecto a décadas anteriores. Hoy, la temperatura base del planeta ya es más alta, lo que amplifica los efectos de cualquier variación climática natural. Los científicos explican que el calentamiento global no crea El Niño, pero sí puede intensificar sus consecuencias. Un océano más cálido libera más energía hacia la atmósfera, alimentando lluvias extremas, tormentas más intensas y olas de calor más prolongadas.

La preocupación no se limita únicamente a romper récords. El verdadero desafío es la velocidad con la que estos cambios están ocurriendo y la capacidad de los ecosistemas y las sociedades para adaptarse. Mientras las temperaturas oceánicas continúan aumentando, el Pacífico sigue enviando señales que el mundo observa con atención. Y la gran pregunta permanece abierta: ¿qué tan extremo podría volverse el próximo capítulo climático del planeta?




