Una serie de destellos rojos apareció sobre el Popocatépetl durante la madrugada del 9 de agosto de 2026, creando una escena que parecía sacada de una película de ciencia ficción. Las luces se elevaron como enormes filamentos sobre el horizonte y, aunque por la perspectiva parecían surgir del volcán, su origen estaba mucho más arriba. Se trataba de sprites o espectros rojos, uno de los fenómenos eléctricos más sorprendentes de nuestra atmósfera. Y no, el Popocatépetl no los provocó: para entenderlos hay que mirar hacia las tormentas y subir mentalmente varias decenas de kilómetros hacia el cielo.
¿Qué son los sprites sobre el Popocatépetl?
Los sprites son enormes y fugaces descargas eléctricas que aparecen por encima de las tormentas. Su nombre científico los coloca dentro de los Transient Luminous Events (TLE), o eventos luminosos transitorios, y normalmente se desarrollan en la mesosfera, entre unos 50 y 90 kilómetros de altura. Para ponerlo en perspectiva, los aviones comerciales suelen volar alrededor de los 10 o 12 kilómetros: estos destellos ocurren muchísimo más arriba.
Quizá te interese leer: ¿Qué son los sprites? El fenómeno luminoso sobre las tormentas más misterioso

Además de su altura, lo más impresionante es su apariencia. Algunos sprites parecen medusas gigantes flotando en el cielo, mientras que otros forman columnas, raíces o estructuras similares a zanahorias luminosas. Sus tonos rojos y anaranjados aparecen por la interacción de la descarga eléctrica con las moléculas de nitrógeno presentes en la atmósfera. Todo sucede en apenas unos milisegundos, así que presenciar uno directamente es mucho más complicado de lo que parece.
¿Cómo se forman estas luces rojas en el cielo?
Todo comienza muchos kilómetros más abajo, dentro de una tormenta eléctrica intensa. Los sprites suelen estar relacionados con rayos positivos especialmente potentes. Cuando ocurre una de estas descargas, puede producirse una fuerte alteración del campo eléctrico entre la tormenta y las capas superiores de la atmósfera. Esa perturbación llega hasta regiones donde el aire es mucho menos denso y desencadena el destello que conocemos como sprite.

Por eso, aunque a veces se les describe de manera sencilla como “rayos al revés”, en realidad el proceso es un poco más complejo. Un rayo convencional ocurre dentro de una nube, entre distintas nubes o entre una nube y la superficie. El sprite, en cambio, aparece por encima de la tormenta y puede extenderse durante decenas de kilómetros. Es como si una tormenta tuviera una segunda cara escondida muy por encima de las nubes que vemos desde el suelo.
¿Por qué aparecen sprites sobre el Popocatépetl?
Aquí viene la parte que puede resultar engañosa: los sprites no salen del Popocatépetl ni son provocados por su actividad. El volcán simplemente termina compartiendo escena con ellos. Existen cámaras que permanecen apuntando hacia el Popocatépetl durante las 24 horas para registrar su comportamiento, así que también pueden capturar tormentas, meteoros y otros fenómenos que atraviesan esa misma parte del cielo.

Además, durante la temporada de lluvias son comunes las tormentas eléctricas en diferentes zonas del centro de México. Si una tormenta suficientemente intensa ocurre a la distancia adecuada, los sprites pueden quedar visualmente alineados con el volcán. La perspectiva hace que parezca que las luces están justo encima del cráter, cuando en realidad pueden encontrarse a gran altura y a una distancia considerable del Popocatépetl.
Los sprites que aparecieron en agosto de 2026
Uno de los registros recientes más llamativos ocurrió durante la madrugada del 9 de agosto de 2026, cuando se observaron descargas luminosas verticales en el cielo cercano al Popocatépetl. SASSLA estuvieron entre quienes documentaron el fenómeno. Las imágenes mostraron esos característicos filamentos rojizos elevándose sobre el horizonte durante apenas unos instantes.
#Reportando 🌋 | Espectaculares luces iluminaron brevemente la cima del #Popocatépetl. ✨
😍⚡ Una de las cámaras de nuestro colaborador (@Diegoxx_YT) registró unos destellos verticales conocidos como “Sprites” (Espectros Rojos).
— SASSLA Clima (@SasslaClimaMx) August 9, 2026
Y no era la primera vez. A finales de julio de 2026 también se registraron espectros rojos en las inmediaciones visuales del volcán, incluyendo observaciones desde Altzomoni. Hay antecedentes similares durante 2025 e incluso en años anteriores, como 2023. El elemento que se repite no es un cambio extraordinario en el comportamiento del Popocatépetl, sino la presencia de tormentas eléctricas capaces de generar estos eventos luminosos transitorios.
¿Los sprites son peligrosos o anuncian una erupción?
La respuesta corta es no. Aunque una enorme descarga roja sobre un volcán activo puede parecer una combinación preocupante, los sprites no representan un peligro para la población ni anuncian una erupción del Popocatépetl. Se producen a decenas de kilómetros de altura, duran apenas una fracción de segundo y forman parte de procesos eléctricos naturales asociados con las tormentas.

El Popocatépetl, por su parte, se mantiene en Semáforo de Alerta Volcánica Amarillo Fase 2, correspondiente a un escenario de actividad moderada. En semanas recientes se han observado exhalaciones de vapor de agua, gases y ocasionalmente ceniza, además de tremor y algunas explosiones menores a moderadas. Todo esto pertenece a la dinámica propia del volcán. Los sprites y la actividad volcánica son fenómenos distintos, aunque por unos milisegundos puedan coincidir en una misma imagen.
Un espectáculo que ocurre muy por encima de nuestras cabezas
Los sprites sobre el Popocatépetl son una buena muestra de lo extraño que puede parecer nuestro planeta incluso cuando conocemos la explicación científica: enormes estructuras rojas pueden encenderse a más de 50 kilómetros de altura, extenderse sobre el cielo y desaparecer antes de que podamos reaccionar. Los registros de julio y del 9 de agosto de 2026 no anuncian una mayor actividad volcánica ni representan un riesgo; simplemente permiten observar uno de los fenómenos eléctricos más fascinantes de la atmósfera. Entre tormentas, volcanes y destellos que duran milisegundos, el cielo todavía guarda espectáculos que parecen imposibles hasta que una cámara logra atraparlos.




