Los rayos volcánicos son uno de los espectáculos más perturbadores de la naturaleza, pero no los produce cualquier erupción: según los expertos, solo ocurren en aproximadamente un tercio de los casos. La respuesta está en la fricción entre partículas —exactamente la misma física que ocurre kilómetros arriba en las tormentas convencionales— y en el tamaño del penacho que el volcán logra lanzar al aire.

La misma física que una tormenta, pero desde el interior de la Tierra
Cuando un volcán entra en erupción, expulsa millones de partículas —ceniza, roca fragmentada, hielo y gas— a velocidades enormes. Esas partículas chocan entre sí al subir por el penacho: el roce genera cargas eléctricas estáticas que se acumulan en distintas zonas de la columna. Cuando la diferencia de carga es suficientemente grande, se descarga en forma de rayo. Es, en esencia, el mismo mecanismo que produce los rayos en una tormenta eléctrica convencional, donde el choque entre cristales de hielo y gotitas de agua dentro de una nube es el que separa las cargas.

La diferencia es el origen: en una tormenta, el motor es el vapor de agua y el calor atmosférico. En un volcán, es la energía del magma liberándose desde abajo. El resultado visual es casi idéntico, pero las condiciones para que ocurra son mucho más restrictivas.
Por qué La Palma fue una excepción —y qué necesita un volcán para producir rayos
José Miguel Viñas, meteorólogo, fue claro: ‘Los rayos no ocurren en todas las erupciones. En general, para que se formen tienen que tener mayor explosividad y formar un penacho mayor del que se produjo durante los primeros días’, explicó.
El factor clave es la altura y la densidad del penacho. Cuando el volcán aumenta su explosividad y lanza más material, la columna crece, se enfría al ascender y genera las condiciones necesarias para que las cargas eléctricas se acumulen y descarguen. Cuando la actividad baja, esas condiciones desaparecen.
Have you ever seen volcanic lightning before?! 🌋⚡ pic.twitter.com/AuyEU8qpK5
— AccuWeather (@accuweather) May 5, 2026
En erupciones más explosivas —como las de tipo pliniano, donde el penacho puede superar los 20 km de altura— los rayos son más frecuentes y más violentos. En erupciones efusivas o de baja explosividad, como la mayoría de las hawaianas, prácticamente no se producen. Es esa variabilidad la que hace que el fenómeno aparezca en solo alrededor de un tercio de todas las erupciones documentadas en el mundo. tipos de erupciones volcánicas explosividad
Lo que las imágenes le mostraron a la ciencia
La cobertura en tiempo real de la erupción de Cumbre Vieja en La Palma generó un archivo visual sin precedentes de rayos volcánicos en una erupción de explosividad moderada. Para los investigadores, eso tiene valor directo: cada evento captado permite calibrar mejor los modelos que predicen cuándo y dónde puede producirse una descarga eléctrica en futuras erupciones.
Más allá del dato científico, las imágenes circularon porque el contraste visual entre las lenguas de lava naranja y los rayos azul-blanco que cruzaban el penacho negro era difícil de procesar como algo real. Ese impacto no es casual: los rayos volcánicos combinan dos fenómenos de alta tensión visual en el mismo encuadre, y eso los convierte en uno de los registros más buscados por fotógrafos de naturaleza y geólogos al mismo tiempo.




