El nivel del mar no solo sigue subiendo: está acelerando. Una investigación internacional publicada en la revista Science Advances en 2026 confirmó que la velocidad de aumento casi se duplicó desde 2005, pasando de 2.06 milímetros anuales (promedio desde 1960) a 3.94 milímetros por año entre 2005 y 2023. El calentamiento global de origen humano es el responsable principal, y los científicos advierten que el fenómeno continuará durante siglos aunque las emisiones se reduzcan hoy.
Cómo se reparte la culpa: expansión térmica, glaciares y los polos
El estudio, liderado por Zheng et al. y desarrollado por investigadores de China, Estados Unidos y Francia, desglosa con precisión inédita de dónde viene cada milímetro de aumento. El factor dominante no es el deshielo sino algo menos visible: cuando el agua del océano se calienta, se expande. Ese fenómeno, llamado expansión termostérica, representa el 43% del aumento registrado desde 1960.
El resto se distribuye así: el 27% proviene del derretimiento de glaciares de montaña; el 15%, de la pérdida de hielo en Groenlandia; el 12% corresponde a la Antártida; y el 3% restante a cambios en el almacenamiento de agua en tierra, como la extracción de acuíferos. Lo que hace valioso este estudio es que el ‘presupuesto’ cierra: la suma de todas las fuentes coincide con el aumento medido, lo que valida las cifras y reduce la incertidumbre que había en análisis anteriores.
Datos independientes de la NASA refuerzan la tendencia: la tasa de aumento pasó de aproximadamente 2.1 mm/año en 1993 a cerca de 4.5 mm/año en 2024. En un siglo, el mar global ya subió entre 20 y 25 centímetros. Parece poco hasta que se traduce en lo que un metro extra de agua hace en costas bajas como el Golfo de México durante una tormenta.
¿Por qué los científicos lo llaman ‘imparable’ y qué significa eso en la práctica?
Los investigadores usan el término ‘imparable’ en sentido técnico, no dramático: los océanos ya absorbieron alrededor del 90% del calor extra atrapado por los gases de efecto invernadero desde la industrialización. Ese calor almacenado seguirá expandiendo el agua y derritiendo hielo durante décadas aunque las emisiones cayeran a cero mañana. Es la inercia del sistema climático.
Las proyecciones del IPCC AR6 lo ponen en números: en un escenario de bajas emisiones, el mar podría subir entre 0.28 y 0.55 metros para 2100. En escenarios de altas emisiones, el rango escala a 0.63–1.01 metros, con posibilidad de superar 2 metros si la inestabilidad de las plataformas de hielo antárticas se acelera. Más allá de 2100, sin control de emisiones, se habla de varios metros en el plazo de siglos.
Las consecuencias prácticas ya están ocurriendo: inundaciones costeras más frecuentes por mareas extremas, erosión de playas, salinización de acuíferos y tierras agrícolas, presión sobre manglares y arrecifes de coral, y desplazamiento de comunidades. Ciudades como Miami, Nueva York, Shanghái y zonas densamente pobladas de Bangladesh o los deltas del Nilo y el Mekong están en la línea directa. En el Golfo de México, el aumento relativo es aún mayor porque algunas zonas costeras también se hunden por subsidencia natural y extracción de agua subterránea.




