El sargazo que colapsa las playas del Caribe mexicano y el vidrio que ensucia los ríos tienen algo en común: Mario Flores Nicolás los convierte en ladrillos. Este investigador lleva cerca de 15 años demostrando que los residuos más difíciles de gestionar —sargazo, vidrio, escombros— pueden terminar siendo la pared de una casa. En 2026 el gobierno mexicano le entregó el Premio al Mérito Civil ‘Guillermo Soberón’ por esa apuesta.
Del río y la playa a la obra negra
El proceso no es magia, aunque lo parezca. Flores Nicolás desarrolló técnicas para incorporar materiales residuales —vidrio triturado recuperado de cuerpos de agua, biomasa de sargazo y fragmentos de escombros de demolición— como componentes en la fabricación de ladrillos y bloques de construcción. El resultado pasa pruebas de resistencia y, en paralelo, retira del ambiente materiales que de otra forma seguirían contaminando.
El sargazo es el caso más visible: desde que las macroalgas comenzaron a llegar masivamente a las costas del Caribe, entre Quintana Roo y el problema del sargazo en México y otros estados del sureste, los gobiernos locales han gastado millones en retirarlo sin saber qué hacer con él. La propuesta de Flores Nicolás le da destino: bloques para construcción y, según el resumen de su trabajo, también filtros de agua.
Quince años antes de que se pusiera de moda
Lo que hoy suena a tendencia de economía circular, Flores Nicolás lo empezó cuando el término aún no era hashtag. Llevar década y media en la misma línea de investigación, sin que el tema fuera mediáticamente rentable, dice algo sobre la consistencia del proyecto.
El Premio al Mérito Civil ‘Guillermo Soberón’ 2026 —que reconoce aportaciones a la ciencia y tecnología en México— llegó como validación institucional a un trabajo que ya existía en forma de ladrillo concreto, no solo en papel académico. Ese detalle importa: en ciencia aplicada, la distancia entre el laboratorio y el material físico suele ser donde mueren la mayoría de los proyectos.
La línea de escombros reciclados también forma parte de su trabajo: convertir residuos de demolición en concreto reutilizable ataca otro residuo que en México no tiene cadena de reciclaje consolidada. Tres flujos de desecho, una misma lógica.
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