La noche del 17 de mayo, el cielo de Norteamérica fue escenario de un espectáculo insólito. Mientras las auroras danzaban tras una tormenta solar inesperada, una enigmática franja blanca atravesó el firmamento, desconcertando a científicos y espectadores por igual. ¿Un fenómeno atmosférico desconocido? ¿Una señal del espacio profundo? La verdad sorprendió a todos.
Durante décadas, la humanidad ha observado las auroras con admiración: esas cortinas de luz provocadas por partículas solares chocando con la atmósfera terrestre suelen ser impredecibles, pero fascinantes. Sin embargo, lo que ocurrió la noche del 17 de mayo de 2025 en el cielo de lugares como Colorado y otras partes de Estados Unidos no fue solo un baile de colores celestes. Fue una escena casi surrealista: una brillante línea blanca apareció de pronto, atravesando el cielo de forma vertical y descendiendo lentamente hacia el horizonte.
Around 1130pm MST May 16 north of Farmington New Mexico 38N, I was hyperlapsing with a Galaxy S24 ultra. The #aurora was visual but colorless… then the brightest sight I’ve ever seen in the night sky appeared overhead! #northernlights #auroraborealis pic.twitter.com/6lXJsiwHwH
— Derick Wilson (@Xhillsblockview) May 17, 2025
¿Qué era esa línea blanca brillante que apareció en medio de las auroras?
Los testigos la describieron como un “rayo blanco”, una especie de corte limpio sobre el lienzo de auroras, algo tan fuera de lugar que incluso fue confundido con un fenómeno atmosférico exótico como STEVE (Strong Thermal Emission Velocity Enhancement), esa rara y poco comprendida aparición luminosa que a veces acompaña a las auroras. Pero esta vez no era eso.
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La respuesta no vino de astrónomos mirando al espacio profundo, sino de un lanzamiento espacial reciente en China. Aproximadamente una hora antes del avistamiento, la empresa china LandSpace había lanzado su cohete Zhuque-2E, impulsado por metano, desde el centro espacial de Jiuquan. La estela blanca que sorprendió a miles de personas no fue otra cosa que el rastro de combustible expulsado por la etapa superior del cohete durante una maniobra orbital.

El reconocido astrónomo Jonathan McDowell confirmó en su cuenta de X (antes Twitter) que el brillo se debió a una descarga de combustible a 250 kilómetros de altitud, justo cuando la etapa del cohete sobrevolaba la región de Four Corners, al suroeste de Estados Unidos. Es decir, no fue un meteoro, ni una anomalía atmosférica, ni una señal alienígena. Fue ingeniería espacial… pero con efectos visuales inesperadamente poéticos.
¿Cómo es posible ver el rastro de un cohete desde tan lejos?
Cuando los cohetes realizan maniobras en altitudes orbitales —especialmente en condiciones de oscuridad en tierra pero con el Sol aún iluminando las capas altas de la atmósfera—, el gas expulsado por sus motores puede dispersarse y reflejar la luz solar, generando esas espectaculares estelas.

El fenómeno ha sido observado antes, con misiones de SpaceX por ejemplo, que han pintado el cielo con espirales o “medusas” luminosas. Sin embargo, esta vez la coincidencia con las auroras activa hizo que la escena fuera particularmente impactante.
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Mike Lewinski, fotógrafo especializado en cielos nocturnos, logró capturar la secuencia completa desde Crestone, Colorado. En sus imágenes, se observa las auroras pulsando en el horizonte norte, mientras la misteriosa línea blanca desciende con una elegancia hipnótica, como si estuviera cortando el cielo en dos.

Ciencia, casualidad y asombro
Este tipo de coincidencias celestes —una tormenta geomagnética no pronosticada y un lanzamiento espacial cuyo efecto visual fue visible desde otro continente— nos recuerdan que el cielo aún guarda secretos y sorpresas, incluso en una era dominada por la tecnología. Y aunque muchos se sintieron confundidos al ver esa luz blanca “nacer” en el cielo, lo cierto es que el fenómeno fue totalmente humano… y a la vez, maravillosamente cósmico.




