El asteroide 2024 YR4, un cuerpo celeste de entre 40 y 100 metros de diámetro, se aproxima a la Tierra con una trayectoria que ha generado gran interés (y alerta) entre la comunidad científica. Su paso cercano está previsto para diciembre de 2032, aunque las probabilidades de impacto son bajas.
En caso de una colisión, se han identificado posibles regiones que podrían verse afectadas, lo que ha impulsado a las agencias espaciales a monitorear su recorrido de manera constante.

¿Existe una posibilidad real de impacto?
Las principales agencias espaciales han estimado que la probabilidad de que 2024 YR4 impacte contra la Tierra es de aproximadamente un 2%. Aunque a primera vista esta cifra puede parecer baja, sigue siendo lo suficientemente significativa como para que los astrónomos mantengan una vigilancia constante sobre su trayectoria. A lo largo de los últimos meses, los cálculos han variado ligeramente: inicialmente se estimó una posibilidad de impacto del 1.2%, luego aumentó al 2.3% y la evaluación más reciente la redujo al 2%.
A pesar de la incertidumbre, hay esperanzas de que, con mejores observaciones, la probabilidad de colisión disminuya a niveles irrelevantes, como sucedió con el asteroide Apofis, que en su momento generó alarma con un 4% de posibilidades de choque, pero que posteriormente fue descartado como amenaza.
Asteroid 2024 YR4: Impact Range 🌍☄️
The newly discovered asteroid 2024 YR has a 1/88 chance to hit Earth on December 22, 2032. In the worst-case scenario, where exactly will it hit?
🗺️ Asteroid 2024 YR4 is predicted to follow an equatorial path that could take it over some… pic.twitter.com/fhMypAuyff
— Star Walk (@StarWalk) January 29, 2025
¿Dónde podría caer?
Uno de los aspectos más preocupantes de 2024 YR4 es la existencia de un “corredor de riesgo“, una extensa franja geográfica donde podría impactar en caso de que se cumpla el 2% de probabilidad de colisión.
Según expertos como David Rankin, del Proyecto de la NASA Catalina Sky Survey, esta zona se extiende desde el norte de Sudamérica, cruza el océano Pacífico, atraviesa África y el mar Arábigo, hasta llegar al sur de Asia.

Países como India, Pakistán, Bangladesh, Etiopía, Sudán, Nigeria, Venezuela, Colombia y Ecuador están dentro de la lista de posibles sitios afectados. No obstante, la incertidumbre sobre su trayectoria final aún es alta, lo que hace que cualquier predicción definitiva sea prematura.
El posible poder destructivo de 2024 YR4
Si bien la posibilidad de impacto es baja, el daño potencial del asteroide es lo que genera mayor preocupación. De acuerdo con estimaciones preliminares, su explosión en caso de colisión podría liberar una energía equivalente a ocho megatones de TNT, lo que es 500 veces más potente que la bomba de Hiroshima. El área de devastación abarcaría hasta 50 kilómetros a la redonda del punto de impacto, con consecuencias catastróficas para cualquier región poblada.

La magnitud del impacto dependería de varios factores aún inciertos, como su composición y velocidad exacta. Hasta ahora, los astrónomos solo pueden hacer suposiciones con base en los datos limitados disponibles.
El nivel de riesgo según la escala de Turín
Para evaluar el peligro de impacto de asteroides, los astrónomos utilizan la escala de Turín, que va del 0 al 10. 2024 YR4 ha sido clasificado en el nivel 3, lo que significa que, aunque no representa una amenaza inminente, su proximidad y tamaño justifican una observación detallada y continua por parte de la comunidad científica.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, los asteroides inicialmente etiquetados con niveles de riesgo más altos en la escala de Turín suelen ser degradados a medida que se obtiene más información y se refinan los cálculos.

Medidas de prevención y respuesta
Ante cualquier amenaza potencial de impacto, la ONU ha activado el Protocolo de Seguridad Planetaria para el monitoreo constante de 2024 YR4. Aunque, por ahora, las medidas de acción se limitan a la observación y el análisis de su trayectoria, existen tecnologías en desarrollo para desviar asteroides en caso de una emergencia.
Entre las soluciones exploradas están los impactos cinéticos, un método que implica el uso de una nave espacial para colisionar con el asteroide y alterar su curso. Este enfoque aún está en fase de pruebas, pero ha demostrado ser prometedor, como en la misión DART de la NASA, que logró modificar la órbita de un asteroide en 2022.




