Desde hace más de medio siglo, el ser humano pisó la Luna. Fue entre el 20 y el 21 de julio de 1969 cuando el Apolo 11 marcó un antes y un después en la historia de la exploración espacial. Y aunque otras cinco misiones también llegaron a nuestro satélite natural entre 1969 y 1972, todavía hay quienes aseguran que todo fue una farsa. Que si las sombras, que si las banderas, que si Stanley Kubrick dirigió la película desde un estudio secreto…
Lo cierto es que los argumentos conspirativos llevan años repitiéndose y —spoiler alert— tienen respuestas bastante sencillas. Aquí te presentamos los 10 mitos más populares sobre el alunizaje… y por qué no se sostienen.

1. ¿La bandera ondeando en la Luna? ¡Imposible!
Aunque en la Luna no hay viento (porque no hay atmósfera), la bandera estadounidense que se ve en las fotos tenía una varilla horizontal en la parte superior que la mantenía extendida. Los pliegues que se observan se deben a cómo fue doblada durante el transporte, no a una brisa lunar inexistente.
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2. ¿Y las estrellas?
Las cámaras de los astronautas estaban configuradas para capturar imágenes del brillante paisaje lunar, no del cielo estrellado. Fotografiar estrellas requiere una exposición más larga, y si hubieran hecho eso, la superficie de la Luna habría salido sobreexpuesta. No ver estrellas no significa que no estuvieran ahí, simplemente no fueron captadas en esas condiciones.

3. ¿Cómo cruzaron los cinturones de Van Allen sin morir irradiados?
Estos cinturones son zonas cargadas de radiación alrededor de la Tierra, pero los astronautas del Apolo los cruzaron en cuestión de minutos. No permanecieron allí el tiempo suficiente como para sufrir daños, ni ellos ni sus equipos. Es como pasar por una zona de radiación con una buena protección y muy rápidamente: no representa un riesgo significativo.
4. ¿Sólo fuimos con Apolo 11?
¡Claro que volvimos! Además del Apolo 11, otras cinco misiones (Apolo 12, 14, 15, 16 y 17) también alunizaron. La última fue en 1972. El programa terminó por falta de interés político y económico. Para entonces, Estados Unidos ya había ganado la carrera espacial contra la URSS, y la guerra de Vietnam demandaba recursos.

5. ¿Dónde está el cráter de impacto del módulo lunar?
El módulo lunar (LM) descendió lentamente y apagó sus motores justo antes de tocar suelo. El empuje final fue tan suave que no generó un cráter, solo levantó algo de polvo. En la Luna, ese polvo no flota ni se asienta como en la Tierra, porque no hay atmósfera que lo disperse.
6. ¿No hacía demasiado calor como para sobrevivir ahí?
En la Luna no hay atmósfera, y por eso no hay transmisión de calor por convección. Todo se da por radiación. El vacío espacial es un excelente aislante térmico. Las misiones alunizaron al amanecer lunar, cuando las temperaturas eran más manejables. Además, los trajes espaciales estaban diseñados para proteger de esas variaciones extremas.

7. ¿Sombras que no son paralelas = luces de estudio?
Las sombras en la Luna pueden parecer disparejas debido a la topografía irregular. La única fuente de luz era el Sol (y ligeramente la Tierra). Las sombras no son paralelas porque el terreno es inclinado, no porque haya reflectores en un estudio de cine.
8. ¿Las rocas lunares son de la Tierra?
Las muestras lunares recolectadas tienen una composición mineral completamente distinta a las rocas terrestres. No se parecen a ningún meteorito ni muestran señales de haber atravesado la atmósfera terrestre. Cualquier geólogo lo puede confirmar.

9. ¿Por qué los astronautas estaban serios y no juraron sobre la Biblia?
Tras su regreso, los astronautas pasaron semanas en cuarentena para descartar cualquier contaminación biológica lunar. Eso, sumado al agotamiento físico y mental, explica su semblante en conferencias. Además, no todos eran religiosos ni existía ninguna obligación de jurar sobre libros sagrados.
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10. ¿Mentir era útil en la Guerra Fría?
En teoría, sí. Pero en la práctica, no. Engañar al mundo entero, incluidos los servicios de inteligencia de la Unión Soviética, con un montaje que involucrara a cientos de miles de personas sería una hazaña aún más increíble que ir a la Luna. De hecho, la URSS reconoció el logro estadounidense sin alegar fraude alguno.

Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la razón
Los mitos sobre el alunizaje son fascinantes, en parte porque apelan a la duda, al escepticismo y al gusto por las historias ocultas. Pero en este caso, la ciencia, la tecnología y la historia tienen pruebas sólidas. Las huellas de los astronautas, los espejos reflectores que aún se usan para medir la distancia Tierra-Luna, las muestras geológicas, los registros de radio… todo está ahí. Negarlo no es pensar diferente, es ignorar una de las mayores hazañas de la humanidad.




