Hormiga zombie

Hongo mortífero convierte insectos en “zombies”

En los bosques húmedos de México se descubrió un hongo mortífero capaz de modificar la conducta de los insectos. Es una especie parasitaria y tóxica que se aloja en el organismo apoderándose de los movimientos e impulsos de los insectos para así lograr cumplir con su objetivo de dispersarse y auto propagarse. Una vez las esporas se han añadido a los cuerpos de los insectos y toman el control de su esqueleto, estos se convierten prácticamente en muertos vivientes y no, no es la primera vez que se reconoce parásitos zombies en los insectos.

Hormiga zombie
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Ophiocordyceps unilateralis, el hongo mortífero 

Este hongo se esparce por medio de esporas, cuando dichas esporas entran en el cuerpo del insecto, probablemente a través de la cutícula mediante actividad enzimática empiezan a consumir los tejidos no vitales. Luego de esto, el hongo comienza a expandirse por el cuerpo y produce compuesto que afectan al sistema nervioso del mismo, alterando así su comportamiento mediante mecanismos que lamentablemente hoy en día son desconocidos.

Es por esto que la mortalidad del Ophiocordyceps unilateralis en del 100%, todas las especies de insectos que habitan en los bosques húmedos corren peligro de contraer el hongo y morir. Pues una vez que inmoviliza a sus víctimas, el hongo comienza a consumir las viseras, órganos internos y solo deja una cascara inerte, la cual se convertirá en una plataforma de lanzamiento de esporas en espera de apoderarse de un nuevo insecto. 

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha dicho que el hongo no es exclusivo del país y que por el momento se cuenta con muy poca información sobre la especie debido a la falta de investigación de campo. 

Hongo mortífero
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“El escaso conocimiento sobre la diversidad y la taxonomía de las especies de hongos entomopatógenos del género Cordyceps s.I. en México es el reflejo de la falta de exploraciones en campo para este grupo de hongos en particular”, escribieron los autores del estudio. 

De hecho, este hongo mortífero fue descubierto en 1850 por el naturalista británico Alfred Russel Wallace, quien lo observó en Indonesia. Sin embargo, se piensa que ha sucedido desde por lo menos hace 48 millones de años. 

Víctimas que se convierten en zombies

Como muchos otros hongos, el Ophiocordyceps unilateralis tiene una víctima preferida, sin embargo esto no quiere decir que no infecte a otros insectos, pues los grillos, avispas, abejorros, entre algunos otros también son presas fáciles para este hongo mortífero con un poco menos éxito en el control del huésped y su reproducción, pues en ellos el hongo los mata y se desarrolla en su interior hasta salir, pero no cambia su comportamiento.

En este caso las hormigas son la víctima preferida, pues a estas las hace subir a la parte superior de una planta en donde se anclan a la nervadura de una hoja con sus mandíbulas antes de morir, asegurando una distribución máxima de las esporas procedentes del cuerpo fructífero que brota del cadáver del insecto. 

Hormiga zombie
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Una vez el hongo mata a la hormiga, continua creciendo hasta que su micelio invade mas tejidos blancos y refuerza estructuralmente el exoesqueleto de la hormiga. Mas micelios salen de la hormiga y se anclan a la planta mientras secretan antimicrobiales para eliminar la competencia. Finalmente cuando el hongo está listo para reproducirse, sus esporocarpos crecen de la cabeza de la hormiga y se abren liberando las esporas, proceso que dura de 4 a 10 días. 

Los científicos han concluido que los fenotipos extendidos en las hormigas provocados por infecciones fúngicas son un ejemplo complejo de una manipulación del comportamiento que requiere cambios coordinados del comportamiento y de la morfología del huésped. 

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