Los espermatozoides son criaturas descaradas capaces de quebrantar hasta las leyes de física. Al parecer, los espermatozoides y otros nadadores biológicos microscópicos, como las algas unicelulares, generan su propia energía.
Los espermatozoides han atraído la atención de los científicos desde que al holandés Antonie van Leeuwenhoek se le ocurrió observar su eyaculación en un microscopio hace unos 343 años, desde entonces diversas investigaciones se han hecho, la más reciente es la que asegura tienen una extraña elasticidad que desacata la tercera ley de física de Newton.
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Sorprenden a espermatozoides infringiendo una ley de Newton
La tercera ley de Newton, también conocida como la “Ley de Acción y Reacción”, dice que por cada acción hay una reacción igual y opuesta. Esto significa que si empujas algo hacia adelante con una cierta fuerza (acción), ese objeto te empujará hacia atrás con la misma fuerza pero en dirección opuesta (reacción).
Pero esa ley universal no aplica para algunos nadadores biológicos como los espermatozoides. En el novedoso estudio, los científicos analizaron algas Chlamydomonas y espermatozoides humanos e identificaron interacciones mecánicas no recíprocas, que denominaron “elasticidad extraña” y que no cumplen con la tercera ley de Newton.
Tanto las Chlamydomonas como los espermatozoides utilizan apéndices parecidos a pelos llamados flagelos que usan para moverse. Esos apéndices sobresalen de la célula, casi como si fueran una cola, con el objeto de impulsarla hacia adelante. Para ello van cambiando de forma en la medida en que interactúan con el líquido que los rodea.
Los científicos explican que los flagelos se mueven de forma no recíproca, es decir, que no provocan una respuesta igual y opuesta en el entorno y por consiguiente desacatan la importante ley de física. Las llamadas interacciones no recíprocas aparecen en sistemas rebeldes formados por bandadas de pájaros, partículas en fluidos y espermatozoides nadando.
Como los pájaros y las células generan su propia energía, que se agrega al sistema con cada aleteo de sus alas o cada movimiento de su cola, el sistema se aleja del equilibrio y no se aplican las mismas reglas. Los fluidos muy viscosos disiparían la energía de un flagelo e impediría la movilidad del espermatozoide o el alga unicelular. Pero de alguna manera esos flagelos elásticos logran moverse.
Los espermatozoides y las algas no son los únicos que poseen flagelos. Muchos microorganismos tienen uno, lo que quiere decir que es probable que existan otras células infractoras de las leyes de Newton que la ciencia no ha detectado aún. Los investigadores creen que el hallazgo puede ser muy útil porque podría ayudar en el diseño de pequeños robots elásticos que también tengan la capacidad de romper las leyes de la física.





