Cada cierto tiempo aparece un dato científico que obliga a replantear lo que creíamos seguro. Uno de los más llamativos de los últimos años es este: las vacunas contra COVID-19 no afectan la fertilidad, pero una infección por el virus sí puede alterar la calidad del esperma durante semanas. Es un hallazgo que contradice muchos temores iniciales y revela un detalle inesperado de cómo el SARS-CoV-2 interactúa con el cuerpo humano.
La vacuna COVID y la fertililidad: qué dicen los estudios más sólidos
Desde 2019 hasta 2025, decenas de equipos de investigación han analizado si las vacunas (Pfizer-BioNTech, Moderna, SPIKEVAX, Nuvaxovid) tienen algún impacto en la fertilidad. Hasta ahora, no se ha encontrado evidencia de que alteren la capacidad de concebir, ni en mujeres ni en hombres. Un estudio global de 2024, con datos de más de 100 países, no encontró cambios en tasas de fertilidad entre vacunados y no vacunados.

Revisión tras revisión (incluyendo análisis de 24 estudios sobre salud reproductiva masculina) llegó a la misma conclusión: los parámetros de fertilidad se mantienen estables después de la vacunación. Los especialistas coinciden en algo importante: aún hace falta más investigación a largo plazo, pero lo observado hasta hoy apunta hacia un mismo patrón.
Lo inesperado: el COVID sí puede alterar la fertilidad masculina por un tiempo
Hay un punto que llama la atención: la infección por COVID-19 sí puede afectar, temporalmente, la calidad del esperma. Un estudio de 2022 observó que quienes habían tenido COVID presentaban menor conteo, motilidad y calidad espermática durante aproximadamente 60 días posteriores a la infección. Una revisión más amplia de 2024 confirmó la tendencia: el virus puede inflamar tejidos testiculares y alterar procesos celulares clave para la producción de esperma.

No parece tener efectos permanentes, ni afecta a todos de la misma manera. Pero es suficiente para cambiar la narrativa: no era la vacuna lo que modificaba parámetros reproductivos, sino el virus en su fase aguda. Un dato que sorprende incluso a quienes nunca dudaron de la vacunación.
¿Y la fertilidad femenina frente a la vacuna y el virus?
En mujeres, los estudios han sido consistentes: la vacuna no ha mostrado efectos medibles en la fertilidad, en los ciclos menstruales, ni en la capacidad de concebir. Tampoco se han observado impactos significativos del COVID en la fertilidad femenina. Sí existen investigaciones en curso sobre inflamación, estrés fisiológico y posibles efectos indirectos, pero los datos actuales no muestran un cambio como el observado en los parámetros masculinos.

Incluso en tratamientos como IVF o FET, los resultados entre vacunadas y no vacunadas han sido prácticamente iguales, salvo un pequeño estudio de 2025 que encontró una ligera disminución en la tasa de éxito cuando la vacunación ocurrió menos de 90 días antes de la estimulación ovárica.
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¿Qué significa esto para quienes intentan concebir?
Más allá de titulares y debates, esta información tiene un impacto muy concreto: alguien que tuvo COVID recientemente podría experimentar un periodo temporal de menor fertilidad masculina sin saberlo. Para muchas parejas, esto explica retrasos inesperados o resultados confusos en tratamientos. Lo que antes se interpretaba como un “misterio reproductivo” puede tener una explicación biológica documentada. La fertilidad siempre ha sido un territorio donde se cruzan emociones, tiempo, salud y decisiones difíciles; por eso, cualquier pieza de evidencia confiable ayuda a navegar un proceso que a veces parece lleno de incertidumbre.

Los efectos del COVID-19 y su relación con la fertilidad forman parte de un capítulo científico que todavía se está afinando. Lo que sí sabemos hasta ahora es revelador: la vacuna no altera la fertilidad, pero el virus puede desordenar parámetros masculinos por un periodo limitado. En un tema tan íntimo como este, cada dato sólido sirve para calmar dudas, replantear ideas y tomar decisiones más informadas. Y quizá la pregunta que queda sobre la mesa es esta: con lo que sabemos hoy, ¿cómo cambia tu perspectiva sobre el virus, la vacuna y tu propia salud reproductiva?




