Un día de 1963, un hombre comenzó las obras en el sótano de su casa y encontró una red de túneles de hace más de 1,500 años: Derinkuyu. Ubicado en la región de Capadocia, actual Turquía, este habitante decidió entender a donde escapaban sus gallinas.
Al indagar descubrió que se colaban por un pasadizo, pasadizo que conectaba a su vez con otro corredor, corredor que enlazaba con una ciudad subterránea.
Al parecer las gallinas habían descubierto Narnia, o el País de las Maravillas, por la misteriosa forman en que desaparecían y aparecían, pero la realidad era más irreal. Se escapaban por una cueva de la casa que conectaba con un entorno volcánico con espacios idóneos para asentamientos humanos.
Leer más: Descubriendo Valeriana, la ciudad maya oculta en las selvas de Campeche

Derinkuyu, la ciudad que demuestra que vivimos sobre nuestro pasado
La humanidad parece que existe sobre los cimientos de otras civilizaciones que fueron y que hoy, como mundos del pasado, las observamos con la incertidumbre y la curiosidad que la distancia genera. Y la distancia puede ser temporal o material, o ambas cosas a la vez.
Así es Derinkuyu, una maravilla milenaria, una enorme metrópolis subterránea que, se calcula, podía acoger hasta 20.000 personas durante meses. Y es que, esta ciudad que antes era nombrada Elengubu, se encuentra a más de 85 metros bajo la superficie de la Tierra, abarcando 18 niveles de túneles.
Es la ciudad subterránea excavada más grande del mundo y estuvo en uso casi constante durante miles de años, cambiando de manos de los frigios a los persas a los cristianos de la era bizantina.
Finalmente fue abandonada en la década de 1920 por los griegos de Capadocia cuando enfrentaron la derrota durante la guerra greco-turca y huyeron abruptamente en masa a Grecia.
De hecho, se cree que las más de 200 pequeñas ciudades subterráneas separadas que también se han descubierto en la región pueden estar conectadas a estos túneles, creando una red subterránea masiva.

¿Cuál era el fin de está ciudad?
Debido a su forma, su precisión de construcción y su conexión, los investigadores creen que pudo servir en un principio al almacenamiento, si bien su uso principal sería el de refugio, un espacio temporal para resguardarse del acecho de los invasores.
Los registros parecen identificar que su ocupación disponía de un sistema de ventilación y un pozo protegido. Sin embargo, aún se desconoce del todo su función o tipo de vivir. Lo que se confirma, es que, poco a poco gestaron una actividad económica, mercantil y cultural única en la región.
El registro histórico tiene poco que decir sobre los orígenes de Derinkuyu, y el que han podido hacer desde su hallazgo sigue buscando pistas. Algunos arqueólogos especulan que la parte más antigua del complejo podría haber sido excavada alrededor del 2000 a.n.e por los hititas. Pero, sigue investigando que es.





