El uso de rayos x podría modificar el curso de los cuerpos celestes ante una situación de emergencia. Al parecer, un pulso de rayos X generado por una explosión nuclear podría vaporizar la superficie de un asteroide y, con ello, cambiar su trayectoria.
De acuerdo con los experimentos de laboratorio si las predicciones son correctas permitirán desviar asteroides de hasta cuatro kilómetros de diámetro. Los científicos lograron calentar y vaporizar en un laboratorio parte de la superficie de dos asteroides de 12 milímetros identificando como los gases resultantes crearon un desvió en su trayectoria.
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Los rayos X como alternativa contra asteroides
Aunque los impactos de asteroides en la Tierra son eventos poco comunes, han dejado una huella imborrable en la historia de nuestro planeta. Uno de los más famosos fue el de hace 66 millones de años, que provocó la extinción de los dinosaurios.
Ese asteroide tenía aproximadamente 10 kilómetros de diámetro. Sin embargo, cuerpos mucho más pequeños también pueden ser peligrosos, como el meteorito de 15 metros que explotó sobre la ciudad de Cheliábinsk, Rusia, en 2013, causando heridas a más de 1.200 personas.
Hasta ahora, se han propuesto varias ideas para desviar asteroides que podrían representar una amenaza para la Tierra. Un ejemplo reciente es la misión DART de la NASA, que en 2022 estrelló deliberadamente una nave contra Dimorphos.
El nuevo estudio, encabezado por Nathan Moore, exploró la posibilidad de utilizar los rayos X de una explosión nuclear para calentar rápidamente la superficie del objeto, haciendo que se vaporice, se expanda en el vacío adyacente y con ello cambiar su dirección de movimiento.
De acuerdo con su experimento, pulsos de rayos X calentaban la superficie de los modelos de asteroides, dando lugar a un penacho de vapor que transfería impulso a los objetivos de cuarzo y sílice y generaba velocidades de unos 69,5 metros por segundo y 70,3 metros por segundo, respectivamente.
A pesar de los resultados, los científicos hicieron hincapié en el carácter experimental del estudio, pues aún hay cosa que no saben, entre las que citó cómo podrían responder los distintos materiales de los asteroides.

Amenazas constantes
Cada día, más de 100 toneladas de polvo y partículas del tamaño de un grano de arena bombardean la Tierra. Es por ello que la NASA cuenta con un departamento de Vigilancia de Asteroides que nos dice que, de momento, podemos vivir tranquilos. La última advertencia fue la del 2024 ON, de 290 metros, capturado el pasado 9 de septiembre y cuya mayor proximidad a la Tierra fue el día 17.




