Se trata de los primeros virus vampiros en estado salvaje que se identifican: usan esta técnica para poder replicarse en un huésped. Se trata de los primeros ‘virus vampiros’ en estado salvaje que se identifican: usan esta técnica para poder replicarse en un huésped.
El trabajo estuvo dirigido por investigadores de la Universidad de Maryland del condado de Baltimore (UMBC), quienes descubrieron que algunas entidades parecidas a virus, conocidos como elementos genéticos móviles (MGE), se adhieren al cuello de sus ayudantes mientras infectan una población de células bacterianas.
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Científicos alertan sobre virus vampiro
La científica Tagide deCarvalho vio en marzo de 2020 algo que creía que ningún otro colega había observado antes: un virus con otro virus más pequeño adherido en el “cuello”, como un vampiro. Desde entonces, este descubrimiento es una clase magistral sobre lo salvaje y extraña que puede ser la biología.
Los dos microbios son bacteriófagos, virus que infectan bacterias, que fueron recolectados de un montón de tierra en Poolesville, Maryland. Los bacteriófagos, también llamados simplemente fagos, se encuentran entre los organismos más abundantes de la Tierra. Puede haber millones en un gramo de tierra.
Al carecer de códigos para producir elementos críticos como una cápsula, estas secuencias dependen de la presencia de otros virus para fabricar su maquinaria. Tal y como podemos apreciar en la imagen, se trata del primer caso de ‘virus vampiro’ (en color morado) observado por científicos, que descubrieron que algunos agentes infecciosos se adhieren al cuello de otro (en color azul) para asegurar su ciclo de vida.

Patrones y códigos iguales
El equipo estudió una muestra de bacteriófago satélite (un virus que infecta las células bacterianas), incluida una especie de bacteria Streptomyces (la auxiliar) que se encuentra en el suelo. El satélite de la muestra es el primer caso conocido de un satélite sin gen de integración. Y no se trataba de un error. Repitieron el experimento múltiples veces.
Los científicos observaron que el 80 por ciento de los virus auxiliares tenían virus satélite adjuntos, formando un matrimonio temporal. Los científicos incluso identificaron marcas que se asemejan a “marca de mordedura” en estos virus, lo que indica su estrecha vinculación. En 40 de los 50 experimentos fue así. Entre los 10 que estaban libres de satélites, todavía se podían ver restos deshilachados de fibras reveladoras envueltas alrededor de sus gargantas (muy parecidas a “marcas de mordeduras”, dicen los investigadores).
Es decir, los investigadores descubrieron que el código genético utilizado por los virus satélite coincide con las instrucciones genéticas de los virus auxiliares. Esta coincidencia permitió que los virus satélite sobrevivieran dentro de sus huéspedes.





