El cáncer de páncreas es uno de los grandes retos de la medicina actual: avanza rápido, suele detectarse tarde y durante décadas ha resistido los tratamientos más agresivos. Sin embargo, una investigación reciente ha marcado un punto de inflexión. Un equipo de científicos españoles logró eliminar por completo tumores de páncreas en modelos animales, con una terapia combinada que no solo fue eficaz, sino también sorprendentemente duradera. No se trata de una cura inmediata, pero sí de una prueba clara de que este tumor, considerado casi invencible, puede ser derrotado.
¿Por qué es tan difícil de tratar el cáncer de páncreas?
El adenocarcinoma ductal de páncreas es el tipo más frecuente y letal de este cáncer. Las cifras lo confirman: solo entre el 8 y el 10% de los pacientes sobrevive más de cinco años tras el diagnóstico. En España se registran más de 10,000 nuevos casos cada año, y la incidencia continúa aumentando.

Este tumor tiene una capacidad excepcional para adaptarse. Aunque se le ataque con quimioterapia u otros fármacos, las células cancerosas activan rutas alternativas para seguir creciendo, lo que explica por qué muchos tratamientos funcionan solo de forma temporal.
La combinación de fármacos que logró lo impensable
La investigación, liderada por Mariano Barbacid junto con la Fundación CRIS Contra el Cáncer, apostó por una estrategia distinta: bloquear tres mecanismos esenciales del tumor al mismo tiempo. El tratamiento combina un inhibidor del oncogén KRAS, responsable de iniciar y mantener el crecimiento del cáncer de páncreas, y otros dos fármacos dirigidos contra EGFR y STAT3.

Al actuar de forma simultánea, el tumor perdió su capacidad de adaptación. En distintos modelos de ratón, incluidos aquellos con tejido tumoral humano, los tumores desaparecieron por completo. Incluso más de 200 días después del tratamiento, los animales seguían libres de cáncer y sin efectos tóxicos relevantes.
El papel clave de KRAS, EGFR y STAT3
Durante años, KRAS fue considerado un objetivo “intratable”. Este oncogén está alterado en la mayoría de los casos de cáncer de páncreas y actúa como un interruptor permanentemente encendido que ordena a la célula crecer sin control. Los nuevos inhibidores lograron, por fin, apagar ese motor principal.

Sin embargo, el estudio demostró que bloquear KRAS no es suficiente por sí solo. Las proteínas EGFR y STAT3 permiten que el tumor active rutas de escape y desarrolle resistencia. Al inhibir las tres a la vez, el cáncer se quedó sin alternativas, lo que explica la respuesta completa observada en los modelos experimentales.
¿Por qué este avance marca un antes y un después?
Los resultados fueron publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences, una de las revistas científicas más influyentes del mundo. Según el propio Barbacid, es la primera vez que se obtiene una respuesta completa, duradera y con baja toxicidad frente al cáncer de páncreas en modelos animales. Esto no solo representa un avance técnico, sino un cambio de enfoque: en lugar de atacar un solo punto débil, la ciencia demuestra que una estrategia combinada y racional puede vencer incluso a los tumores más agresivos.
La buena noticia del día tiene que ver con el cáncer de pancreas. El científico Mariano Barbacid ha logrado eliminar el tipo más común de este cáncer en ratones, algo inédito.
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— Telediarios de TVE (@telediario_tve) January 27, 2026
¿Qué falta para que llegue a los pacientes?
El siguiente paso será iniciar ensayos clínicos en humanos, un proceso que requiere financiación, tiempo y aprobaciones regulatorias. Se estima que el inhibidor de KRAS podría estar disponible entre 2026 y 2027, mientras que los fármacos dirigidos contra STAT3 aún se encuentran en fases tempranas de desarrollo. Durante la presentación del estudio, la soprano Cristina Domínguez, diagnosticada con cáncer de páncreas en 2015, recordó una verdad contundente: para quienes viven con esta enfermedad, cada avance científico significa tiempo ganado.

Este avance contra el cáncer de páncreas no es una promesa vacía ni una exageración, sino una demostración sólida de que la ciencia puede cambiar el rumbo de los tumores más letales. Tres fármacos, una estrategia precisa y resultados que hasta hace poco parecían imposibles. Ahora, el desafío es transformar este logro experimental en una esperanza real para los pacientes. ¿Estamos ante el comienzo de una nueva etapa en el tratamiento de este cáncer?




