El impacto del asteroide de Chicxulub marcó uno de los momentos más devastadores en la historia del planeta. Hace aproximadamente 66 millones de años, un objeto de entre 10 y 12 kilómetros de diámetro chocó contra la actual península de Yucatán y desencadenó una extinción masiva que acabó con cerca del 75% de las especies, incluidos los dinosaurios no avianos. Ahora, investigadores de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) encontraron en el municipio de Rayón nueva evidencia de aquel evento: partículas derivadas de la fusión del asteroide incrustadas en antiguos corales fósiles marinos.
Asteroide de Chicxulub: el impacto que cambió la historia
El impacto ocurrió al final del periodo Cretácico y dio origen al límite K/Pg, una de las fronteras geológicas más importantes del planeta. La colisión liberó una energía equivalente a miles de millones de bombas atómicas, provocó tsunamis gigantescos, incendios globales y una nube de polvo que bloqueó la luz solar durante meses o incluso años. Ese fenómeno, conocido como “invierno de impacto”, alteró drásticamente los ecosistemas terrestres y marinos.

La evidencia de este evento suele encontrarse en capas geológicas con altas concentraciones de iridio, un elemento poco común en la Tierra pero abundante en meteoritos, además de esférulas de roca fundida y minerales deformados por presiones extremas. Sin embargo, sitios con conservación excepcional son extremadamente raros. Por ello, el hallazgo realizado en Rayón ha llamado la atención de la comunidad científica internacional.
El descubrimiento en Rayón, San Luis Potosí
El equipo encabezado por el doctor Roberto Bartali Marchetti, investigador y docente de Astrofísica en la Facultad de Ciencias de la UASLP, identificó partículas del material fundido del asteroide atrapadas directamente dentro de corales fósiles. Según explicó el especialista, este tipo de conservación es muy poco común y solo existe otro sitio similar documentado en Tanis, Dakota del Norte, en Estados Unidos.

Durante la época del impacto, gran parte de lo que hoy es San Luis Potosí estaba cubierto por un mar somero habitado por arrecifes, peces y organismos marinos. Cuando el asteroide impactó en Chicxulub, enormes cantidades de material fueron expulsadas hacia la atmósfera y terminaron depositándose a cientos de kilómetros del punto de choque. En Rayón, esos sedimentos quedaron atrapados en el fondo marino y fueron preservados durante millones de años gracias a movimientos tectónicos que posteriormente elevaron la región.
La capa negra que conserva el fin del Cretácico
Uno de los elementos más importantes del hallazgo es una capa de arcilla negra asociada al límite K/Pg. Esta sección geológica contiene esférulas vítreas, partículas metálicas, cuarzo de choque y anomalías químicas relacionadas con elementos del grupo del platino, como iridio, osmio y paladio, considerados indicadores de material extraterrestre. Los investigadores también encontraron materia vegetal carbonizada mezclada con sedimentos, una posible evidencia de los incendios globales provocados tras el impacto.

Dentro de esta capa no se hallaron fósiles, lo que sugiere condiciones ambientales extremas incompatibles con la vida marina en ese momento. Por encima de la arcilla negra aparecen sedimentos con pocos restos de organismos, señal de una recuperación parcial del ecosistema después de la catástrofe. Esta secuencia permite reconstruir con gran detalle lo que ocurrió en la región en los momentos posteriores al impacto.
Una investigación iniciada con antiguos registros
La investigación comenzó en 2019, cuando especialistas revisaron antiguos registros geológicos generados durante exploraciones petroleras. En esos documentos encontraron formaciones consideradas inusuales para la geología conocida de la zona, lo que motivó nuevas expediciones y recolección de muestras. Posteriormente, los análisis fueron realizados mediante microscopía electrónica, espectroscopía EDS, difracción de rayos X y otros métodos especializados que confirmaron la presencia de partículas relacionadas con el impacto de Chicxulub.

El estudio fue desarrollado por especialistas de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la UASLP, el Instituto de Metalurgia y la UNAM. Los resultados fueron publicados en abril de 2026 en la revista científica PLOS ONE bajo el título “Unraveling the Cretaceous-Paleogene boundary event across the Gulf of Mexico—High-resolution Rayon reef section, Valles-San Luis Potosi platform, Mexico”. De acuerdo con los investigadores, el artículo superó las dos mil descargas en su primera semana.
Un hallazgo clave para entender la extinción masiva
La importancia del sitio de Rayón radica en que ofrece uno de los registros de alta resolución más completos del límite K/Pg en el Golfo de México. A diferencia de otras zonas cercanas a Chicxulub, donde los depósitos fueron alterados por tsunamis y flujos de escombros, en San Luis Potosí la secuencia permaneció relativamente ordenada y protegida. Esto permite estudiar con mayor precisión cómo se distribuyó el material expulsado por el impacto y cuáles fueron sus efectos inmediatos sobre los ecosistemas marinos. Además, refuerza la teoría de que el impacto de Chicxulub fue la principal causa de la extinción masiva del final del Cretácico.

El descubrimiento también coloca a San Luis Potosí en el mapa internacional de la paleontología y la geología del impacto, al convertirse en uno de los pocos lugares del mundo donde es posible observar evidencia tan directa y excepcionalmente preservada de uno de los eventos más importantes en la historia de la Tierra.




