Un fragmento de meteorito que atravesó el techo de una vivienda en Hillsborough, Nueva Jersey, ha permitido realizar uno de los descubrimientos más relevantes de los últimos años sobre la evolución del Sistema Solar. Dos años después de su caída, investigadores confirmaron que la roca contiene aminoácidos de origen extraterrestre y evidencias de agua primitiva salada, elementos que ofrecen nuevas pistas sobre la química que precedió al surgimiento de la vida en la Tierra. Los resultados, publicados en Science Advances, fortalecen la hipótesis de que algunos de los compuestos esenciales para la vida pudieron llegar desde el espacio durante los primeros millones de años de nuestro planeta.
El meteorito que cayó en una casa y terminó en los laboratorios
El 16 de julio de 2024, un brillante bólido atravesó el cielo de la costa este de Estados Unidos a una velocidad aproximada de 51 mil kilómetros por hora. Durante su ingreso a la atmósfera, la mayor parte del objeto se desintegró, pero un fragmento de aproximadamente 1.35 kilogramos logró sobrevivir y atravesó el techo de una vivienda en Hillsborough, Nueva Jersey, hasta caer en el dormitorio principal.

La rápida reacción de los propietarios fue determinante para el éxito de la investigación. Siguiendo las recomendaciones de especialistas de la Sociedad Americana de Meteoros, recuperaron cuidadosamente los fragmentos utilizando guantes desechables, los envolvieron en papel de aluminio y los almacenaron en recipientes de vidrio sellados para evitar cualquier contaminación terrestre. Esta preservación excepcional permitió que el material llegara prácticamente intacto a los laboratorios científicos.
Aminoácidos extraterrestres y agua primitiva dentro del meteorito
Los análisis determinaron que la roca pertenece a una categoría extremadamente rara conocida como condrita carbonácea tipo CM2, considerada una de las más primitivas del Sistema Solar. Estos meteoritos se formaron hace aproximadamente 4,560 millones de años, cuando aún se estaban consolidando los primeros cuerpos rocosos que orbitaban alrededor del Sol.
Fresh from space! ☄️
Scientists snagged a meteorite days after it fell to Earth. Inside, they uncovered clues about ancient water, long-lost minerals, and the early evolution of asteroids. Explore more: https://t.co/y2tTaQRg8f pic.twitter.com/vYAYP66QRW
— NASA Solar System (@NASASolarSystem) July 15, 2026
El equipo científico identificó una amplia variedad de aminoácidos, las moléculas fundamentales para formar proteínas. Entre ellos se encontraron glicina, alanina, α-aminoisobutírico (AIB) e isovalina. Lo más relevante es que varios de estos compuestos aparecen en una proporción racémica (es decir, con igual cantidad de sus dos formas moleculares), una característica que confirma su origen extraterrestre y descarta una contaminación posterior en la Tierra.
Evidencias de antiguos océanos salados en un asteroide
Además de los compuestos orgánicos, el meteorito reveló algo inesperado: rastros de salmuera antigua. Los investigadores detectaron elevadas concentraciones de sodio distribuidas entre minerales hidratados, lo que indica que en el cuerpo del que provino esta roca existieron fluidos salinos circulando bajo su superficie antes de congelarse definitivamente.

Este hallazgo resulta especialmente importante porque demuestra que algunos asteroides primitivos no fueron masas completamente secas e inertes. Por el contrario, pudieron albergar ambientes acuosos capaces de favorecer reacciones químicas complejas, creando condiciones adecuadas para sintetizar moléculas orgánicas mucho antes de que existiera la Tierra como la conocemos.
Una pieza clave para comprender el origen de la vida
Diversos especialistas consideran que este descubrimiento fortalece la hipótesis de que los asteroides carbonáceos desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo de la química prebiótica terrestre. Durante el intenso bombardeo que experimentó nuestro planeta hace más de 4 mil millones de años, millones de estas rocas pudieron transportar agua, carbono, nitrógeno y compuestos orgánicos esenciales.

El meteorito de Hillsborough destaca incluso frente a muestras obtenidas directamente de los asteroides Bennu y Ryugu, explorados por las misiones OSIRIS-REx y Hayabusa2. Aunque esas misiones también recuperaron aminoácidos y otras moléculas orgánicas, el ejemplar de Nueva Jersey presenta evidencias particularmente claras de procesos relacionados con agua salada, un aspecto poco documentado en este tipo de meteoritos.
Un meteorito excepcional por su estado de conservación
Los meteoritos carbonáceos suelen ser extremadamente frágiles y porosos. Al entrar en contacto con la humedad terrestre comienzan a alterar rápidamente su composición química, lo que dificulta su estudio. En este caso, la conservación inmediata permitió mantener prácticamente intactas sus propiedades originales. Peter Jenniskens, investigador del Instituto SETI y del Centro de Investigación Ames de la NASA, explicó que esta roca absorbía humedad con facilidad, por lo que cada minuto era importante para preservar la información científica contenida en su interior.

Gracias a ello, los laboratorios pudieron analizar una de las muestras de tipo CM mejor conservadas registradas hasta ahora. Actualmente, parte de los fragmentos recuperados permanecen bajo resguardo en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, mientras distintos equipos internacionales continúan estudiando sus minerales, isótopos y compuestos orgánicos para obtener una visión aún más completa de su historia.

La investigación sobre este meteorito con aminoácidos extraterrestres demuestra que algunas de las respuestas más importantes sobre el origen de la vida pueden encontrarse en objetos que viajan por el espacio desde hace miles de millones de años. Lejos de representar evidencia de vida extraterrestre, estos hallazgos muestran que los ingredientes básicos necesarios para que la vida pudiera surgir estaban presentes mucho antes de que existiera nuestro planeta. Cada nuevo análisis ayuda a reconstruir la historia química del Sistema Solar y acerca a la ciencia a responder una de las preguntas más antiguas de la humanidad: ¿cómo comenzó realmente la vida en la Tierra?




