El volcán Chichonal, ubicado en Chiapas, vuelve a estar en el radar de científicos y autoridades tras registrar un incremento de actividad sísmica. Aunque los especialistas aseguran que no hay riesgo inminente para la población, la vigilancia se ha reforzado con un Puesto de Mando permanente. Para quienes recuerdan la erupción de 1982, este anuncio despierta una mezcla de curiosidad, respeto y un poco de nervios. Pero, ¿qué está pasando realmente bajo este gigante dormido y cómo se están preparando Chiapas y Tabasco?
El volcán Chichonal en alerta
Entre el 6 de junio y el 21 de agosto de 2025, el Servicio Sismológico Nacional (SSN), la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) detectaron un ligero pero constante aumento en la sismicidad del Chichonal. Estos movimientos, que podrían parecer normales en cualquier zona sísmica, adquieren un matiz especial al ocurrir en un volcán con un historial tan explosivo.

Para responder a este escenario, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) instaló un Puesto de Mando que trabajará de la mano con Protección Civil de Chiapas y Tabasco. Esto significa vigilancia 24/7, especialistas revisando cada anomalía y comunicación directa con las comunidades cercanas.
Medidas de seguridad alrededor del Chichonal
El plan de acción incluye medidas muy concretas:
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Restricción total de acceso al cráter para evitar accidentes.
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Monitoreo científico permanente de gases, deformaciones y sismos.
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Sesión continua del Comité Científico Asesor, encargado de analizar los datos.
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Campañas informativas en comunidades cercanas para frenar rumores y difundir recomendaciones claras.
Además, se refuerzan los simulacros comunitarios y se actualiza el Programa Especial de Protección Civil, que no se renovaba desde 2021. Según Mauricio Cordero, titular de Protección Civil de Chiapas, estas acciones buscan fortalecer las capacidades de respuesta ante cualquier escenario.
Un volcán con memoria: la erupción de 1982
Hablar del Chichonal sin recordar 1982 es imposible. Aquel año, el volcán despertó con una erupción que cambió la geografía, el clima y la vida de miles de personas. Más de 2,000 habitantes murieron, comunidades enteras fueron desplazadas y la ceniza alcanzó regiones de Tabasco y el Golfo de México.

Hoy, más de 40 años después, el recuerdo sigue vivo entre las familias de Francisco León y Chapultenango, los municipios más cercanos. Para muchos jóvenes, la historia llega a través de los relatos de sus abuelos, como una advertencia de que la naturaleza nunca olvida.
Ciencia, prevención y comunidad
El aumento de actividad sísmica no significa que haya una erupción inminente, pero sí una alerta que obliga a la prevención. Los especialistas del Cenapred explican que los cambios recientes son consistentes con una modificación del sistema hidrotermal, algo que podría evolucionar en el futuro.

Lo valioso aquí es que la ciencia trabaja de la mano con las comunidades: universidades locales aportan investigación, mientras Protección Civil organiza simulacros y capacita a pobladores. En este ecosistema de vigilancia, la información confiable es la mejor herramienta contra el miedo y los rumores.
Tabasco también en el radar
Aunque el volcán se encuentra en Chiapas, Tabasco no queda fuera del mapa de prevención. En 1982, la ceniza afectó cultivos, aguas y clima en la Chontalpa tabasqueña. Por eso, las autoridades de ambos estados coordinan acciones conjuntas: rutas de evacuación, refugios temporales y protocolos listos para activarse. La participación de Tabasco recuerda que los volcanes no entienden de fronteras políticas, y que su impacto puede sentirse a cientos de kilómetros.

El Chichonal es mucho más que un volcán: es memoria, ciencia y comunidad en alerta constante. Su reciente actividad sísmica no implica una amenaza inmediata, pero sí un recordatorio de que vivimos en un planeta dinámico y sorprendente. La lección es clara: estar preparados siempre será mejor que confiar en la suerte. En 2025, Chiapas y Tabasco apuestan por la vigilancia y la prevención.




