En medio de un año marcado por extremos climáticos, el Sistema Cutzamala vive lo que muchos ya llaman un milagro: sus presas han alcanzado un nivel récord de almacenamiento gracias a las lluvias intensas en el Estado de México y Michoacán. Solo en agosto se acumularon 308 milímetros de precipitaciones, una cifra que parecía impensable tras la sequía histórica de 2024. Hoy, el Cutzamala guarda más de 531 millones de metros cúbicos de agua, un alivio para la Ciudad de México y la zona conurbada, pero también un recordatorio de que el clima puede cambiarlo todo en cuestión de meses.
Cutzamala alcanza cifra récord en 2025
De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Cutzamala se encuentra en 67.86% de llenado, equivalente a 531 millones de metros cúbicos de agua. Este repunte no solo es histórico, también es estratégico: en siete días se recuperaron 24.21 millones de metros cúbicos, lo que representa un aumento de 3.06% en el almacenamiento.

Las tres presas principales que integran el sistema reflejan la bonanza: Presa Valle de Bravo: 77.56%, Presa Villa Victoria: 58.73% y Presa El Bosque: 57.36%. Por primera vez en mucho tiempo, los números traen esperanza.
El fantasma del Día Cero
No hay que ir muy lejos para recordar el riesgo que enfrentamos. En 2024, el Cutzamala estuvo a punto de alcanzar el llamado “Día Cero”, con apenas 155 millones de metros cúbicos disponibles, su nivel mínimo de operación. El escenario era crítico: cortes de agua prolongados, colonias enteras con tandeo extremo y una crisis ambiental que afectaba también a la agricultura. Hoy, con 10 semanas consecutivas de recuperación, el contraste es enorme. Sin embargo, la memoria de ese año sombrío nos recuerda que este milagro no debe tomarse como eterno.
Lluvias históricas desde Edomex a Michoacán
El impulso detrás de la recuperación está en el cielo. Entre el 1 de enero y el 10 de agosto de 2025 se han registrado 386.8 milímetros de lluvia, un 1.4% por encima del promedio histórico. Solo en agosto, 308 milímetros cayeron en los límites del Estado de México y Michoacán, un auténtico regalo para el sistema de presas.
A nivel nacional, las lluvias también dieron un respiro: las 210 presas más grandes de México pasaron de 44% de llenado en junio a 50% en agosto. De ellas, 27 ya alcanzaron el 100% de su capacidad. Esto significa que el agua no solo corre hacia el Cutzamala, sino que está revitalizando embalses de norte a sur.
¿Un respiro o una solución?
Aunque la cifra récord del 67.86% es motivo de celebración, especialistas advierten que este logro no garantiza estabilidad permanente. Las lluvias pueden ser tan generosas como impredecibles, y depender únicamente de ellas es jugar con el azar.
Por eso, la Conagua ha insistido en la necesidad de administrar el agua de manera sustentable, fortalecer la infraestructura de captación y reducir fugas. En un país donde el 40% del agua potable se pierde en tuberías, la recuperación del Cutzamala debe verse como una oportunidad para repensar nuestra relación con el recurso más valioso.
Un ecosistema en riesgo
Más allá de las cifras, cada litro de agua almacenado es vida para millones de personas en la CDMX y el Valle de México. Pero también para los ecosistemas que rodean las presas: bosques, fauna y comunidades que dependen de ellas. El “milagro del Cutzamala” nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de ese equilibrio: un año podemos estar al borde del colapso, y al siguiente celebrar una abundancia inesperada. La pregunta es si seremos capaces de aprender de estas oscilaciones y prepararnos para un futuro donde los extremos climáticos sean la nueva normalidad.
El milagro en el Cutzamala es real: en 2025, las lluvias devolvieron la esperanza a un sistema que el año pasado parecía condenado al colapso. Sin embargo, más que un final feliz, esta historia es un recordatorio de la vulnerabilidad hídrica de México. El agua volvió, sí, pero puede volver a irse.