El Sistema Cutzamala llegó al 95% de su capacidad en octubre de 2026, después de 20 semanas consecutivas de recuperación que nadie esperaba tan rápido. Hace apenas dos años, en plena sequía de 2024, el sistema tocó fondo en el 26%. La diferencia entre ese momento y hoy son 218 millones de metros cúbicos de agua recuperados en una sola temporada de lluvias, suficiente para replantear cómo el Valle de México entiende su relación con el agua.
De la crisis al 95%: lo que pasó entre 2024 y 2026
En 2024, el Cutzamala estaba peligrosamente cerca del colapso operativo. El 26% de capacidad no era solo un número: era cortes programados, pipas haciendo fila en colonias de la CDMX y la conversación pública girada completamente hacia el racionamiento. Para millones de habitantes del Valle de México, el agua dejó de ser algo invisible en la llave y se volvió un recurso que se piensa dos veces antes de usar.
Pero la temporada de lluvias de 2026 cambió la ecuación. Desde junio, el sistema acumuló alrededor de 218 millones de metros cúbicos, una recuperación sostenida semana a semana durante casi cinco meses. El resultado al cierre de octubre es uno de los niveles más altos registrados en años recientes para esta fecha del año. Para ponerlo en perspectiva: el Cutzamala abastece aproximadamente al 25% de la Zona Metropolitana del Valle de México, lo que convierte cada punto porcentual de recuperación en millones de litros que sí llegan a las casas. La crisis del agua en CDMX que pocos contaron bien
Por qué esto importa más allá del dato
Sería fácil leer el 95% como una buena noticia y seguir de largo. Pero la historia del Cutzamala entre 2024 y 2026 es también la historia de qué tan frágil puede ser la infraestructura hídrica de una de las ciudades más pobladas del planeta cuando la lluvia simplemente no llega.
El sistema depende directamente de la precipitación en las cuencas del occidente del Estado de México y Michoacán. No hay botón de emergencia, no hay plan B equivalente en capacidad. Lo que este año demostró es que cuando las condiciones climáticas acompañan, la recuperación puede ser dramática; pero también que la siguiente sequía severa puede llegar en cualquier momento y el margen sigue siendo estrecho. Celebrar los 218 millones de metros cúbicos recuperados sí, pero con la memoria del 26% todavía fresca.




