El cierre de 2025 está marcado por un fenómeno meteorológico de gran escala: la entrada de un río atmosférico en México, en interacción con el frente frío número 24. Esta combinación ha generado alertas por lluvias intensas a torrenciales, descenso notable de temperatura y posibles nevadas en diversas regiones del país. No se trata de un evento aislado, sino de un sistema complejo que evidencia cómo la atmósfera puede concentrar enormes cantidades de energía y humedad en periodos cortos de tiempo.
¿Qué es un río atmosférico y cómo funciona?
Un río atmosférico es una franja alargada y estrecha de vapor de agua altamente concentrado que se desplaza por la atmósfera. Aunque es invisible a simple vista, puede transportar volúmenes de humedad comparables (o incluso superiores) a los de los ríos más caudalosos del planeta. Cuando este flujo de vapor entra en contacto con tierra firme, especialmente con zonas montañosas o con aire frío, la humedad se condensa y se libera en forma de lluvias intensas o nevadas.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, los ríos atmosféricos son piezas clave del sistema climático global, ya que redistribuyen calor y humedad desde las regiones tropicales hacia latitudes medias. Sin embargo, cuando su intensidad aumenta o interactúan con otros sistemas, pueden provocar eventos extremos con consecuencias significativas.
El frente frío 24 y la interacción que intensifica el fenómeno
La advertencia emitida por la Comisión Nacional del Agua, a través del Servicio Meteorológico Nacional, se debe a una combinación atmosférica particularmente activa. El frente frío 24 interactúa con una vaguada en niveles medios y altos, la corriente en chorro polar y el río atmosférico proveniente del Pacífico. Esta interacción favorece un ambiente inestable, con precipitaciones persistentes, rachas de viento y un marcado descenso térmico.
El #FrenteFrío núm. 24 ocasionará bajas #Temperaturas, #Lluvias y condiciones para caída de #Nieve o #Aguanieve, en el noroeste de #México. Más información en ⬇️https://t.co/BcyyBOXJNe pic.twitter.com/G5DN2ZUas3
— CONAGUA Clima (@conagua_clima) December 26, 2025
Este tipo de escenarios es relevante porque no solo incrementa la intensidad de las lluvias, sino que prolonga su duración. La acumulación de agua en cortos periodos aumenta el riesgo de crecidas de ríos, deslaves y afectaciones urbanas, especialmente en regiones con suelos saturados.
Estados afectados por lluvias torrenciales y chubascos
Las zonas con mayor impacto se concentran en el sureste del país. En Veracruz, particularmente en regiones como Papaloapan, Los Tuxtlas y la zona Olmeca, se pronostican lluvias torrenciales capaces de generar inundaciones y desbordamientos. También se esperan lluvias intensas en Oaxaca, Chiapas y Tabasco, mientras que en Campeche, Yucatán y Quintana Roo se prevén chubascos de diversa intensidad.
Estas precipitaciones no solo representan un alivio temporal en zonas con déficit hídrico, sino que también implican riesgos importantes para comunidades cercanas a ríos y zonas bajas, donde el agua puede acumularse rápidamente.
Descenso de temperatura y posibles nevadas en el noroeste
Mientras el sureste enfrenta lluvias abundantes, el noroeste de México experimenta un escenario muy distinto. En Baja California, Sonora y Chihuahua, el ingreso de aire frío asociado al frente frío y al río atmosférico favorece un descenso significativo de temperatura.
En las zonas serranas, la combinación de humedad y frío eleva la probabilidad de nieve o aguanieve, lo que puede afectar caminos de montaña y actividades en regiones elevadas. Este contraste climático, con lluvias intensas en una parte del país y frío extremo en otra, refleja la complejidad de los sistemas atmosféricos que influyen en México durante la temporada invernal.
Las lluvias fuertes y muy fuertes pueden provocar encharcamientos, inundaciones repentinas y deslaves, mientras que las bajas temperaturas incrementan el riesgo de heladas y nevadas en zonas altas. Además, las rachas de viento asociadas a estos sistemas pueden causar la caída de árboles y afectar infraestructura. Comprender qué es un río atmosférico y cómo actúa permite dimensionar por qué un fenómeno que ocurre a varios kilómetros de altura puede tener consecuencias directas en la vida cotidiana y en el entorno natural.