El nombre de Carl Grillmair se volvió tendencia en febrero de 2026 por una noticia devastadora: su asesinato en California. Pero reducirlo a ese hecho sería ignorar décadas de aportaciones clave a la astronomía moderna. Este astrofísico de la NASA y científico de Caltech dedicó su vida a estudiar la estructura de la Vía Láctea, la materia oscura y los exoplanetas. Su historia combina un legado científico brillante con un final trágico que impactó a la comunidad espacial internacional.
Carl Grillmair, el astrofísico de la NASA que exploró la Vía Láctea
Carl J. Grillmair fue investigador en el Centro de Procesamiento y Análisis Infrarrojo (IPAC) de Caltech y trabajó estrechamente con misiones de la NASA como el telescopio espacial Hubble y el Spitzer. Durante más de cuatro décadas se especializó en astronomía galáctica, enfocándose en la estructura de la Vía Láctea y en cómo las estrellas se organizan y se desplazan dentro de ella.

Uno de sus mayores aportes fue el descubrimiento de múltiples corrientes estelares: largas “cintas” de estrellas que son restos de galaxias enanas y cúmulos globulares que fueron absorbidos por nuestra galaxia. Estos hallazgos ayudaron a entender cómo la Vía Láctea creció a lo largo de miles de millones de años. Sus investigaciones permitieron mapear la distribución de materia visible y oscura en nuestra galaxia, un paso clave para comprender el universo a gran escala.
El científico que detectó agua en un exoplaneta
En 2007, Carl Grillmair lideró un estudio con el telescopio espacial Spitzer que marcó un antes y un después en la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Su equipo logró obtener el primer espectro detallado de un exoplaneta —HD 189733b, un “Júpiter caliente”— identificando vapor de agua en su atmósfera.

Aunque ese planeta no era habitable, el hallazgo fue histórico porque demostró que era posible analizar químicamente la atmósfera de mundos ubicados a años luz de distancia. Fue un punto de inflexión en la exploración de exoplanetas, abriendo la puerta a futuras misiones enfocadas en detectar señales de vida. Por esta y otras contribuciones, recibió en 2011 la Medalla al Logro Científico Excepcional de la NASA.
Más que números y telescopios: su legado humano
Además de su trabajo técnico, Grillmair fue descrito por colegas como un mentor apasionado y generoso con su conocimiento. Participó en proyectos con el Sloan Digital Sky Survey y acumuló tiempo de observación privilegiado con Hubble y Spitzer como investigador principal, algo reservado a científicos de gran trayectoria.

Su carrera incluyó estudios en la Universidad de Calgary, la Universidad de Victoria y un doctorado en Astronomía y Astrofísica por la Universidad Nacional Australiana en 1993. Trabajó en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) y en Caltech, consolidándose como uno de los expertos en estructura galáctica. Su legado no solo está en artículos científicos, sino en generaciones de investigadores que formó y colaboraciones que impulsó.
¿Qué le pasó a Carl Grillmair?
El 16 de febrero de 2026, alrededor de las 6:10 a.m., el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles respondió a una llamada por agresión con arma de fuego en Llano, una zona rural del Valle del Antílope, al sur de California. Carl Grillmair fue encontrado en el porche de su casa con una herida de bala en el torso.

De acuerdo con el médico forense, murió a causa de una herida de bala en el torso y fue declarado sin vida en el lugar. Las autoridades arrestaron a Freddy Snyder, de 29 años, quien también fue acusado de robo de auto y allanamiento de morada en primer grado relacionados con incidentes previos. Hasta el momento, no se ha confirmado públicamente si existía una relación directa entre el sospechoso y el científico.

Carl Grillmair fue mucho más que la víctima de un crimen en 2026. Fue un astrofísico de la NASA que ayudó a revelar cómo se formó nuestra galaxia, que confirmó la presencia de agua en un exoplaneta y que dejó una huella profunda en la astronomía moderna. Su muerte por una herida de bala en el torso marcó un final trágico, pero su legado científico sigue orbitando en cada estudio sobre corrientes estelares y atmósferas planetarias. En un universo en expansión constante, su trabajo permanece como parte de esa historia cósmica que apenas comenzamos a comprender.




