Una semana después de los terremotos que sacudieron el centro-norte de Venezuela, la NASA presentó imágenes satelitales y mapas de alta precisión que permiten comprender la magnitud de los daños desde una perspectiva imposible de obtener únicamente desde tierra. Gracias a la misión NISAR y al procesamiento de datos de radar satelital, la agencia espacial mostró cómo el terreno se deformó tras los sismos y cuáles son las zonas con mayor probabilidad de afectaciones estructurales. Este material no solo amplía el conocimiento científico sobre el fenómeno, sino que también proporciona información esencial para las autoridades encargadas de coordinar las labores de emergencia y evaluar el impacto de uno de los eventos sísmicos más importantes registrados recientemente en el país.
Así captaron los cambios de Venezuela desde el espacio
Los terremotos ocurrieron el 24 de junio de 2026, alrededor de las 18:05 horas, con apenas 39 segundos de diferencia entre ambos eventos. El primero alcanzó una magnitud de 7.2 y el segundo 7.5, formando un fenómeno conocido como doblete sísmico, una secuencia poco frecuente en la que dos sismos de gran intensidad ocurren casi de manera consecutiva. Debido a su magnitud, la NASA activó su Disasters Response Coordination System, encargado de proporcionar información satelital para apoyar la respuesta ante desastres.
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Para documentar el impacto, la agencia utilizó datos de la misión NISAR (NASA-ISRO Synthetic Aperture Radar), diseñada para detectar deformaciones en la superficie terrestre mediante Interferometría de Radar de Apertura Sintética (InSAR). Esta tecnología compara imágenes tomadas antes y después del evento para identificar desplazamientos del terreno con gran precisión, incluso cuando las condiciones meteorológicas impiden obtener imágenes ópticas.
La misión NISAR permitió medir el desplazamiento del suelo
Los mapas publicados por la NASA muestran que el movimiento de la falla provocó deformaciones visibles en una extensa región del centro-norte venezolano. Los análisis indican desplazamientos del terreno de varios metros en algunos sectores, resultado de la liberación de energía acumulada entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica.

De acuerdo con los modelos sísmicos preliminares, ambos terremotos estuvieron asociados con el sistema de fallas San Sebastián, cuya ruptura alcanzó aproximadamente entre 210 y 230 kilómetros. Los especialistas identificaron un mecanismo de deslizamiento lateral derecho (strike-slip), responsable de la intensa sacudida registrada en ciudades como Caracas y La Guaira.
¿Qué muestran los mapas de daños elaborados por la NASA?
Además de analizar la deformación del terreno, la NASA procesó información del satélite Sentinel-1, perteneciente al programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea, mediante una técnica conocida como Coherent Change Detection. Este método compara decenas de imágenes obtenidas antes y después del terremoto para detectar cambios abruptos en edificios e infraestructura.

Los mapas utilizan una escala de colores para estimar la probabilidad de daños: blanco representa cambios mínimos; amarillo, una probabilidad de afectaciones de entre 1 % y 50 %; naranja, daños significativos con probabilidades entre 50 % y 75 %; y rojo, una probabilidad superior al 75 %. Entre las zonas más afectadas destaca La Guaira, mientras que la evaluación preliminar estima que alrededor de 58,870 edificios pudieron haber resultado dañados o destruidos, una cifra que continúa en proceso de validación mediante inspecciones de campo.
¿Cómo ayudan estas imágenes a la respuesta ante desastres?
Las imágenes satelitales permiten identificar rápidamente los sectores con mayores afectaciones, facilitando la planeación de las operaciones de búsqueda, rescate y distribución de ayuda humanitaria. Al ofrecer una visión amplia del territorio, los equipos de emergencia pueden priorizar las áreas críticas incluso cuando el acceso terrestre es complicado por los daños en carreteras o infraestructura.
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Además, los datos obtenidos por la NASA complementan la información recopilada mediante drones, fotografías aéreas e inspecciones presenciales. Esta combinación de herramientas mejora la evaluación de riesgos, permite monitorear la evolución del terreno tras las réplicas y proporciona información científica que puede contribuir a fortalecer la preparación ante futuros eventos sísmicos.
Last week, two powerful earthquakes struck Venezuela. NASA satellites are providing critical support, capturing imagery and data to help teams on the ground assess impacts and guide response efforts.
This map, created with data from the NISAR mission, shows how the quakes…
— NASA (@NASA) June 28, 2026
La información generada por la NASA demuestra cómo la observación de la Tierra desde el espacio se ha convertido en un recurso indispensable para comprender y atender los efectos de los grandes terremotos. Tecnologías como NISAR, Sentinel-1 y la interferometría de radar permiten detectar deformaciones del terreno, estimar daños y ofrecer datos de gran valor para las autoridades y la comunidad científica. Aunque estos análisis continúan siendo preliminares y requieren confirmación mediante estudios en campo, representan un avance significativo en la forma de evaluar desastres naturales y de mejorar la capacidad de respuesta frente a fenómenos que transforman el paisaje y afectan a miles de personas.




