Los Servicios de Salud de Yucatán (SSY) confirmaron la presencia de Naegleria fowleri —la llamada ameba comecerebros— en seis de nueve cuerpos de agua artificiales analizados en Mérida. El hallazgo se aceleró tras la muerte de un instructor de wakeboard que trabajaba en el lago de Plaza La Isla en septiembre de 2026, el primer caso fatal que puso en alerta a las autoridades sanitarias del estado. Los seis sitios positivos siguen abiertos al público, pero el contacto con el agua está formalmente prohibido.
Qué lugares están afectados y qué ordenaron las autoridades
Los cuerpos de agua con resultado positivo a Naegleria fowleri son: el lago de Plaza La Isla; los lagos oriente y principal de Cabo Norte; el del Zoológico del Centenario; el del Gran Parque La Plancha, y el del Parque Ecológico del Poniente. Tres de los nueve sitios analizados resultaron negativos, aunque las autoridades no han detallado cuáles.
La SSY ordenó instalar barreras físicas y avisos preventivos en cada uno de los seis sitios, suspender cualquier actividad recreativa que implique contacto con el agua, e iniciar labores de saneamiento con asesoría de especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y del Cinvestav. Los parques y el zoológico permanecen abiertos para visitas en seco: caminar, usar áreas verdes, ver los animales. Lo que no se puede hacer es tocar, nadar ni salpicarse en esos lagos. qué organismos viven en los cenotes de Yucatán
Por qué la ameba comecerebros es tan peligrosa aunque los casos sean raros
Naegleria fowleri causa meningoencefalitis amebiana primaria, una infección cerebral con tasa de mortalidad superior al 97%. El organismo no se contrae bebiendo agua: entra al cuerpo exclusivamente por la nariz, cuando el agua contaminada sube a través de las fosas nasales —al nadar, zambullirse o caerse en un lago— y llega al bulbo olfatorio para destruir tejido cerebral desde adentro. La progresión es rápida: los primeros síntomas (fiebre intensa, dolor de cabeza severo, rigidez de cuello, náuseas) aparecen entre uno y nueve días después de la exposición, y la muerte puede sobrevenir en menos de dos semanas.
Los casos son estadísticamente poco frecuentes, pero eso no mitiga el riesgo real cuando el organismo ya está confirmado en un cuerpo de agua que la gente usa. La ameba prospera en agua dulce cálida, estancada o con poco flujo —exactamente las condiciones de los lagos artificiales de Mérida durante los meses calurosos. El instructor de wakeboard fallecido es la evidencia de que las condiciones en la ciudad ya eran propicias antes de que se hicieran los análisis.
La única forma real de prevención es no tener contacto con el agua de esos sitios. No hay vacuna, el tratamiento disponible (anfotericina B más miltefosina) rara vez llega a tiempo, y el diagnóstico suele confirmarse cuando ya hay daño cerebral irreversible.
- casos de Naegleria fowleri en México




