Si tienes un lomito en Monterrey, cuidado: sus ladridos podrían salirte caros. La regidora Zally Alanís propuso multas de hasta $4,500 pesos para dueños de perros que ladren demasiado por falta de cuidado. Más que castigar a los peludos por ladrar, se trata de fomentar la responsabilidad y el cuidado adecuado, incluyendo capacitaciones obligatorias para dueños. Suena fuerte, pero ¿por qué se está discutiendo esto ahora?
Multas que buscan armonía, no castigo
En junio de 2025, Zally Alanís, del partido VIDA, presentó una reforma a los artículos 6 y 7 de los reglamentos de Protección Animal y Justicia Cívica en Monterrey. El objetivo no es sancionar a los perros por ladrar, sino responsabilizar a los dueños por el ruido excesivo. Según Alanís, muchos perros ladran por estrés, hambre o abandono, y la propuesta apunta a esos casos de tenencia irresponsable. Las multas, que van de $2,500 a $4,500 pesos, se aplicarán solo si se demuestra que el ruido afecta la tranquilidad vecinal, especialmente en horarios de descanso.

¿Por qué ladran los perros y cómo se relaciona con este plan?
Los ladridos son la voz de los perros, pero cuando son constantes, pueden ser señal de problemas. Estrés, ansiedad por separación o falta de ejercicio son causas comunes. En Monterrey, donde las quejas por ruido son frecuentes, la iniciativa busca abordar estas raíces. Un caso en Guanajuato en 2024, donde un husky siberiano afectó el bienestar de un menor por sus ladridos, marcó un precedente: los tribunales pueden sancionar si el ruido daña la salud o el entorno. La propuesta de Alanís incluye capacitaciones obligatorias para dueños, enseñándoles a calmar a sus lomitos y evitar conflictos.

¿Cómo funcionaría el proceso de sanciones?
Si un vecino se queja por los ladridos, el caso llegaría a un Juez Cívico. Este evaluará pruebas, como grabaciones o testimonios, y convocará a una audiencia conciliatoria. Si no hay acuerdo, las multas podrían aplicarse, basadas en la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que en 2025 ronda los $113 pesos. Esto significa sanciones de entre $1,130 y $4,520 pesos, según la gravedad. En la CDMX, por ejemplo, multas similares oscilan entre $750 y $3,000, según la Ley de Cultura Cívica. Monterrey aún analiza la propuesta, pero ya genera debate: ¿es justo o demasiado subjetivo?

Ladridos molesto vs. responsabilidad
La propuesta ha encendido las redes sociales. Algunos aplauden que fomente el cuidado animal, mientras otros la ven como un ataque a los dueños de mascotas. “¿Cómo mides un ladrido excesivo?”, preguntan usuarios. Alanís aclaró: “No se trata de castigar el instinto natural, sino de garantizar bienestar.” Para evitar multas, sugiere entrenar a los perros, darles suficiente ejercicio y usar herramientas como juguetes antiestrés. En casos extremos, un etólogo canino podría ser la clave para identificar por qué tu lomito no para de ladrar.

“Tengo unos vecinos con 3 perros que se la pasan ladrando todo el día, trabajo de home office… no es muy abierto al diálogo… la única opción es que hagan algo si les amenazan con una multa”
Además de multar, también se educa
Esta iniciativa incluye un enfoque educativo. Los propietarios que infrinjan las normas deberán:
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Tomar cursos sobre bienestar y adiestramiento.
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Aprender a identificar señales de estrés en sus perros.
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Mejorar la convivencia vecinal, evitando conflictos.

El objetivo es que los perros no ladren por hambre, aburrimiento o maltrato. Se busca que las multas sean un estímulo para mejorar, no un castigo sin sentido.
¿Un paso necesario o un exceso?
El caso de Monterrey abre un debate más amplio: ¿hasta qué punto podemos regular el comportamiento de nuestras mascotas en espacios comunitarios? Para quienes viven en edificios o casas muy juntas, el ruido prolongado puede afectar la salud física y mental. Del otro lado, están los defensores de la libertad de tener mascotas sin temor a sanciones, siempre y cuando la convivencia sea respetuosa.

¿Y tú qué opinas? Esta propuesta combina multas, educación y bienestar animal en una balanza que busca la armonía vecinal. Pero sigue la pregunta: ¿debe sancionarse a quien no cuida a su mascota, o es un límite que podría normalizar excesos legislativos?




