Patricio estrella, un pulpo Dumbo incubando huevos y un calamar tan transparente que parece de cristal. La expedición al fondo marino del CONICET no solo hizo historia en la ciencia, sino que también conquistó las redes. En una transmisión en vivo de la expedición, seguida por más de 80 mil personas, la expedición argentina exploró el enigmático Cañón Submarino de Mar del Plata, a más de 1.000 metros de profundidad. ¿El resultado? Una colección de fotos inéditas que nos muestran un ecosistema desconocido, increíblemente bello y lleno de vida abisal.
El universo abisal del Atlántico Sur
La expedición “Talud Continental IV”, liderado por el CONICET, se realizó a 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata. El vehículo operado remotamente, ROV SuBastian, descendió hasta casi 3.000 metros para capturar imágenes de un entorno desconocido. Lo que encontró fue un cosmos lleno de secretos: percebes, cangrejos litódidos con caparazones espinosos, medusas del género Atolla, esponjas rosadas compactas (Polymastiidae) y estrellas de mar translúcidas.

1. Patricio estrella (Pteraster o Hippasteria)
Captada a 1.195 metros, su forma robusta y brazos gruesos la convirtieron en un fenómeno viral. Una estrella de mar que parece sonreír desde el abismo.

2. Pulpo Dumbo (Grimpoteuthis sp.)
Flotando a 2.379 metros, con aletas que parecen orejas, este pulpo fue filmado incubando sus huevos. Una escena de ternura abisal.

3. Galatea gigante (Munidopsis sp.)
A 2.519 metros, esta langosta de aguas profundas excava con paciencia. Vive donde casi nada se mueve, pero todo respira.

4. Calamar de cristal (Cranchiidae)
Transparente, etéreo. Se dejó ver a 891 metros, con el cuerpo globoso y casi invisible. Un fantasma hermoso.

5. Cangrejo litódido espinoso (Lithodidae)
Filmado a 1.441 metros, con un caparazón rojizo lleno de percebes. Un guerrero del abismo.

6. Raya de profundidad (Bathyraja sp.)
Patrulla el fondo fangoso con movimientos serenos. A más de 1.000 metros, se funde con el paisaje.

7. Medusa abisal (Atolla u orden Coronatae)
A casi 2.900 metros, se desplaza como una linterna flotante en la oscuridad total. Frágil, pero adaptada al frío extremo.

8. Esponja de profundidad (Demospongiae, familia Polymastiidae)
Rosada, compacta, casi inmóvil. Vive a 2.574 metros, sobre rocas duras donde todo parece quieto.

9. Cangrejo bentónico (Chaceon sp.)
A 452 metros, explora el lecho marino como un recolector silencioso. Fuerte, paciente, necesario.

10. Pepino de mar oscuro (Holothuroidea)
Con protuberancias y textura rugosa, aparece a 2.576 metros. Se arrastra por el fondo con dignidad abisal.

11. Pepino de mar blanco translúcido
A 2.597 metros, con lóbulos que se agitan como alas. Una criatura casi celestial.

12. Sifonóforo (Siphonophorae)
Colonia flotante, brillante, suspendida a 1.291 metros. Como una cinta viva en medio del agua.

13. Coral blando (Octocorallia, Primnoidae o Paragorgiidae)
Colonia rosa adherida a las rocas a 2.605 metros. Refugio, hogar, belleza.

14. Estrella clara (Poraniidae o afín)
De aspecto firme y luminoso, aparece en zonas abisales por encima de los 1.000 metros. Casi parece una flor submarina.

15. Calamar abisal esbelto (Ommastrephidae o Onykia ingens)
A 2.551 metros, sus tentáculos largos se mueven como pinceles. Un cuerpo afilado para un mundo oscuro.

16. Percebes (Cirripedia)
Viven adheridos a caparazones, como el del cangrejo litódido. Acompañan la vida sin moverse.

17. Langosta pequeña de profundidad (Munidopsis sp.)
Similar a la galatea, pero más esquiva. Habita zonas de sedimento blando.

18. Calamar gigante (Architeuthis o Magnapinna sp.)
Captado entre 1.336 y 2.551 metros. Tentáculos larguísimos, cuerpo en suspensión. Un gigante real.

19. Pepino de mar pelágico (Pelagothuriidae)
Flota libre a 891 metros. Parece un globo viviente que se desplaza por la columna de agua.

20. Cangrejo litódido con percebes
Un caparazón viajero lleno de vida adherida. Filmado a gran profundidad, caminando lento y seguro.

Un viaje que cambió nuestra forma de mirar el océano
En un mundo donde el 80% del océano sigue inexplorado, iniciativas como esta expedición permiten vislumbrar la increíble vida que existe en las profundidades. Ver un calamar abisal moviéndose con tentáculos infinitos a 2.551 metros, o un cangrejo carroñero Chaceon sp. rastreando el lecho a 452 metros, nos recuerda lo poco que conocemos y lo mucho que aún queda por descubrir.

Más allá del asombro, estas imágenes plantean preguntas profundas: ¿cómo afectará el cambio climático a estos ecosistemas? ¿Qué rol juegan en el equilibrio global del planeta? ¿Y qué otras criaturas esperan ser descubiertas en ese abismo misterioso?




