El matcha, ese vibrante polvo verde que alguna vez fue exclusivo de las ceremonias japonesas, hoy es protagonista en todo tipo de productos: lattes en Starbucks, donas en Singapur, mascarillas faciales y hasta helados. Lo que antes era un ritual ancestral ahora es una tendencia global impulsada por redes sociales, sobre todo en TikTok, donde el hashtag #MatchaTok acumula decenas de millones de visualizaciones.
Sin embargo, esta creciente fiebre por el matcha está generando algo más que likes. Está provocando escasez, aumentando los precios y desatando un debate sobre consumo responsable y respeto a la tradición.

Un polvo milenario… con problemas modernos
El matcha no es cualquier té verde. Proviene de hojas de tencha, que son cultivadas a la sombra por semanas para desarrollar su característico sabor umami, luego secadas y molidas lentamente en molinos de piedra. Este proceso artesanal apenas produce 40 gramos por hora, lo que hace del matcha un producto limitado y muy valorado.
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Además de su intenso sabor, el matcha es famoso por sus beneficios para la salud: alto contenido de antioxidantes, presencia de L-teanina —un aminoácido que ayuda a la concentración sin provocar nerviosismo— y una dosis equilibrada de cafeína. Pero el boom actual está haciendo temblar las bases de esta delicada cadena de producción.

Calor, turistas y redes sociales: El cóctel detrás de la escasez
El auge del matcha no es sólo culpa de los influencers. A raíz de la reapertura pospandemia, Japón ha experimentado un repunte en el turismo, impulsado por su moneda débil y el deseo global de reconectar con lo tradicional. Esto ha traído oleadas de visitantes a ciudades como Uji, en Kioto —famosa por su matcha premium— donde las tiendas vacían sus estantes a las pocas horas de abrir.
Pero justo cuando la demanda se dispara, la oferta enfrenta graves obstáculos. El cambio climático ha generado olas de calor sin precedentes que están mermando las cosechas, especialmente en la región de Kioto, responsable de una cuarta parte de la producción de tencha. A esto se suma una crisis demográfica: cada vez hay menos agricultores jóvenes dispuestos a continuar con esta labor ancestral, lo que agrava la escasez.

Café con matcha… y con arancel
Otro golpe reciente al mercado fue el anuncio de un nuevo arancel del 15% a productos japoneses importados a Estados Unidos, incluido el matcha. Esto ha provocado que distribuidores enfrenten un aumento desproporcionado en sus costos, lo que a su vez impacta al consumidor final.
“Algunos cafés piden hasta un kilo de matcha al día para mantenerse a flote. El problema es que ya no alcanza”, señala la importadora. De hecho, una reserva que antes duraba un mes puede desaparecer en días, lo que ha obligado a limitar las ventas por cliente en varias tiendas japonesas.

¿El matcha se está desvirtuando?
El fenómeno ha dado pie a una corriente crítica entre amantes del té que piden un consumo más consciente. Algunos expertos y productores lamentan que el matcha de grado ceremonial —el más delicado y costoso— se esté utilizando en repostería, donde sus notas sutiles se pierden por completo.
“Es triste ver que se use el matcha más fino para cocinar o que se revenda como si fuera oro”, comenta Atsuko Mori, directora de Camellia Tea Ceremony en Kioto. Ella, como otros defensores de la cultura japonesa, insta a distinguir entre los diferentes grados de matcha: los de segunda o tercera cosecha son más adecuados para recetas, mientras que el de grado ceremonial debería reservarse para infusión directa o ceremonias.
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La Asociación Global del Té Japonés respalda esta postura e invita a los consumidores a informarse antes de comprar, para respetar la artesanía detrás del polvo verde.

Matcha con conciencia
El matcha no es una moda pasajera, pero sí está en un punto de inflexión. Su historia, su sabor y su proceso lo convierten en un producto único que merece ser valorado no solo por su color o estética, sino por su origen cultural y artesanal.
Así que la próxima vez que pidas un latte verde o compartas una receta en redes sociales, recuerda: detrás de ese polvo hay siglos de historia, campesinos bajo el sol y un delicado equilibrio entre tradición y modernidad.




