Las inundaciones en la Ciudad de México no son un fenómeno nuevo, pero hoy pueden entenderse con mayor precisión gracias al mapa de inundaciones CDMX desarrollado por la UNAM. Este análisis revela patrones recurrentes en distintas zonas de la capital, donde factores como el crecimiento urbano, el drenaje insuficiente y el hundimiento del suelo intensifican los riesgos. Más allá de las lluvias, el problema refleja la relación histórica entre la ciudad y su entorno natural.
Mapa de inundaciones CDMX: zonas con mayor riesgo
El mapa fue elaborado por investigadores del Instituto de Geografía de la UNAM utilizando imágenes de radar del satélite Sentinel-1, perteneciente a la Agencia Espacial Europea. El análisis se centró en la lluvia del 2 de junio de 2025, cuando se registraron entre 50 y 70 milímetros de precipitación en un solo día. Los resultados identifican una mayor vulnerabilidad en el centro-oriente del Valle de México.

Alcaldías como Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero presentan altos niveles de acumulación de agua. También destacan zonas específicas como Laguna Ticomán, Lindavista, el Parque Tezozómoc, la colonia Reforma Social y áreas cercanas a Santa Fe. Estas zonas no solo se inundan ocasionalmente, sino que muestran un comportamiento recurrente año con año, lo que permite anticipar riesgos y tomar decisiones preventivas.
Vialidades críticas donde el agua paraliza la ciudad
El mapa también señala vialidades que constantemente presentan encharcamientos severos durante lluvias intensas. Entre ellas se encuentran el Viaducto Tlalpan, Anillo Periférico Sur, Calzada Ignacio Zaragoza, Boulevard Puerto Aéreo y la autopista México-Puebla. Otras rutas como Río de los Remedios y la carretera Naucalpan-Ecatepec también aparecen como puntos críticos.

Estas vías son fundamentales para la movilidad diaria, por lo que su afectación tiene un impacto directo en el transporte, la economía y la seguridad. Cuando estas arterias colapsan, no solo se detiene el tránsito, sino que se evidencian las limitaciones de la infraestructura urbana frente a eventos climáticos cada vez más intensos.
Por qué se inunda la CDMX: más allá de la lluvia
De acuerdo con la UNAM, las inundaciones son el resultado de múltiples factores que se combinan. Uno de los principales es el crecimiento urbano sin una planeación adecuada, lo que ha reducido áreas de absorción natural del agua. A esto se suma el fenómeno de las islas de calor, que incrementa la intensidad de las lluvias en ciertas zonas, así como la acumulación de residuos que obstruyen el drenaje.
Sin embargo, uno de los elementos más determinantes es el hundimiento del suelo, conocido como subsidencia. La ciudad se asienta sobre lo que fue el antiguo lago de Texcoco, y la extracción constante de agua subterránea ha debilitado las capas del terreno. Esto provoca que algunas zonas se hundan entre 15 y 30 centímetros al año, e incluso hasta 40 centímetros en casos extremos. Este descenso altera las pendientes naturales y dificulta el desalojo del agua, favoreciendo inundaciones más frecuentes y severas.
Hundimiento CDMX: un problema silencioso y constante
El hundimiento del suelo no solo agrava las inundaciones, sino que también representa un riesgo estructural para viviendas, vialidades e infraestructura. En un periodo de diez años, algunas zonas podrían descender hasta tres metros, modificando de manera significativa el entorno urbano. Las alcaldías más afectadas por este fenómeno incluyen Iztapalapa, Tláhuac, Iztacalco, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc. En estos lugares, el deterioro del terreno incrementa la vulnerabilidad ante lluvias intensas. El agua no es el único problema: es el reflejo de un sistema urbano que enfrenta límites físicos y ambientales cada vez más evidentes.

Una herramienta para anticipar riesgos y replantear la ciudad
El mapa de inundaciones no solo documenta lo ocurrido, sino que permite anticipar escenarios futuros. Puede ser utilizado por autoridades para mejorar estrategias de desazolve, mantenimiento de drenaje y planificación urbana, así como por la población para identificar zonas de riesgo. Este tipo de herramientas ya se utilizan en otras regiones del mundo para reducir impactos y optimizar la respuesta ante fenómenos climáticos. En el caso de la Ciudad de México, representa un paso importante hacia una comprensión más clara de sus vulnerabilidades. Entender dónde y por qué se inunda la ciudad es el primer paso para transformarla.

El mapa de inundaciones CDMX muestra que las lluvias no son el único origen del problema, sino el resultado de una combinación de factores históricos, urbanos y ambientales. Las zonas identificadas revelan patrones que se repiten y que pueden anticiparse si se cuenta con la información adecuada. En una ciudad que continúa hundiéndose y creciendo al mismo tiempo, la pregunta no es si volverá a inundarse, sino qué decisiones se tomarán para enfrentar un problema que ya no puede ignorarse.




