Enero suele ser el mes más frío del año en México, pero en 2026 el clima viene con una sorpresa extra: La Niña seguirá marcando el ritmo del invierno. Lejos de un frío constante, el país experimentará una alternancia intensa entre periodos gélidos, lluvias invernales y episodios de calor atípico, un comportamiento que ya se ha dejado sentir en los últimos días de 2025. Este patrón no solo afecta cómo nos vestimos o planeamos el día, también tiene implicaciones ambientales, energéticas y sociales.
La Niña y su influencia en el invierno mexicano
La Niña es un fenómeno climático que ocurre cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se enfrían más de lo normal, alterando la circulación atmosférica a escala global. En México, su presencia suele asociarse con temperaturas ligeramente más altas en promedio, pero también con eventos extremos más marcados, especialmente durante el invierno.

Este enero, La Niña no significa ausencia de frío, sino todo lo contrario: los contrastes serán la constante. Se esperan días relativamente templados seguidos por descensos abruptos de temperatura cuando masas de aire polar y ártico avancen desde el norte del continente. Estas incursiones frías pueden combinarse con humedad proveniente del Pacífico y el Golfo de México, dando lugar a lluvias, heladas y hasta nevadas en regiones poco acostumbradas a ellas.
Enero: frío, calor y cambios bruscos en pocos días
Aunque estadísticamente enero es el mes más frío del año, en 2026 el comportamiento será irregular. La primera parte del mes podría sentirse más estable, con temperaturas al alza durante el día y frío nocturno marcado, especialmente en zonas altas. Sin embargo, conforme avance la segunda semana, los modelos climáticos apuntan a un cambio importante en la circulación atmosférica.

Aquí entra en juego el Vórtice Polar, una enorme masa de aire frío que rodea el Ártico. Cuando este sistema se debilita o se fragmenta, permite que el aire extremadamente frío viaje hacia latitudes medias, como México. El resultado: días de intenso frío seguidos por breves regresos del calor, un vaivén que puede sentirse desconcertante pero es cada vez más común en inviernos influenciados por La Niña.
Estados con mayor impacto por frío, lluvias y nevadas
Los descensos térmicos más frecuentes se esperan en Baja California, Sonora, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, así como en buena parte del centro del país. Entidades como Estado de México, Ciudad de México, Hidalgo, Puebla y Tlaxcala podrían experimentar heladas severas, bancos de niebla y temperaturas bajo cero en zonas altas.

En regiones montañosas de Chihuahua y Durango, los valores extremos podrían alcanzar entre -15 y -20 °C, mientras que en el Altiplano central y la Sierra Madre Oriental se estiman mínimas de -10 a -5 °C. Estas condiciones, combinadas con humedad, abren la puerta a nevadas y cencelladas, un fenómeno menos visible pero igual de impactante para la vegetación y la infraestructura.
Lluvias invernales y un enero más húmedo de lo esperado
A diferencia de la idea común de un invierno seco, enero de 2026 podría ser más lluvioso de lo habitual en varias regiones. Estados del oriente y sureste como Veracruz, Tabasco, Chiapas y Quintana Roo podrían registrar acumulados de 100 a 200 mm, con eventos locales aún mayores.

En el centro del país y la Sierra Madre Oriental, se prevén lluvias intermitentes de 20 a 50 mm, suficientes para combinarse con el frío y generar condiciones invernales completas. Estos episodios están relacionados con la interacción entre frentes fríos, corrientes en chorro y sistemas atmosféricos como DANA’s, que favorecen la entrada de humedad incluso en pleno invierno.
Un invierno que refleja el clima del presente
Más allá de los números, este enero es un recordatorio de cómo el clima se está volviendo más variable y menos predecible. La alternancia entre calor y frío intenso no es solo una curiosidad meteorológica, sino una señal de un sistema atmosférico bajo presión, influido por fenómenos como La Niña y el calentamiento global.

Para quienes siguen temas de ciencia y medio ambiente, este invierno ofrece un laboratorio natural en tiempo real: el clima ya no se comporta como antes, y entenderlo es clave para adaptarnos mejor. Enero no será solo el mes más frío del año, sino uno de los más contrastantes. ¿Estamos preparados para convivir con inviernos cada vez más extremos?




