Las lluvias no avisan. Llegan de madrugada, como ocurrió el viernes 9 de mayo en Kasaba, una aldea en el este de la República Democrática del Congo. Lo que siguió fue una pesadilla: el desbordamiento de varios ríos que arrasaron con casas, caminos y familias enteras. Al menos 104 personas perdieron la vida, 50 siguen desaparecidas y la mayoría de las víctimas son niños y ancianos.
Inundaciones en Congo: una tragedia que despertó al mundo
A las 5:00 de la mañana, mientras la aldea de Kasaba dormía, el agua irrumpió con una furia implacable. Situada a orillas del lago Tanganica, esta comunidad del este del Congo no tuvo tiempo de reaccionar. Cuarenta de las víctimas eran niños y ancianos, los más vulnerables, atrapados por el lodo y las corrientes. Según Bernard Akili, jefe del sector Nganja, el río Kasaba arrasó con 150 viviendas, dejando a familias enteras sin nada. Las imágenes compartidas en redes muestran un paisaje desolador: casas reducidas a escombros, caminos borrados, y una comunidad en shock.
LAMENTABLE 🌊
Fuertes lluvias y el desborde de ríos, dejan graves daños en Kasaba, República Democrática del Congo 🇨🇩
Según un funcionario local las fuertes lluvias durante la madrugada del pasado viernes, causaron el desbordamiento de ríos y rápidas inundaciones, provocando la… pic.twitter.com/uwZuuamqcv— Geól. Sergio Almazán (@chematierra) May 11, 2025
La Cruz Roja luchando contra el caos
La respuesta al desastre ha sido liderada por la Cruz Roja congoleña, pero no es tarea fácil. Théophile Walulika Muzaliwa, ministro de salud de Kivu del Sur, explicó que la falta de infraestructura y el corte de telecomunicaciones complican todo. Imagina intentar coordinar un rescate sin teléfonos, con caminos destruidos y una aldea aislada por el lago Tanganica. La Cruz Roja es la única organización humanitaria en el terreno, pero sin recursos suficientes, las búsquedas de cuerpos y sobrevivientes avanzan lentamente. “Aún no sabemos cuántos siguen bajo el lodo”, admitió Muzaliwa.

Un país atrapado entre el clima y el conflicto
El Congo no es nuevo en esto. En abril de 2025, Kinshasa, la capital, perdió 33 vidas por inundaciones. En 2023, más de 400 personas murieron cerca del lago Kivu. Las regiones orientales, como Kasaba, son especialmente vulnerables por la deforestación, la pobreza extrema y la falta de planificación urbana. Sumemos a eso décadas de conflicto armado, que desde febrero de este año se intensificó, y tenemos una crisis humanitaria de proporciones épicas. La ONU reporta que 6,9 millones de personas en África Occidental y Central sufrieron inundaciones solo en 2024. El cambio climático no perdona, y el Congo está en la primera línea.

El cambio climático, un villano sin rostro
¿Por qué sigue pasando esto? El calentamiento global está amplificando las lluvias torrenciales, y lugares como Kasaba, con colinas deforestadas y sin infraestructura, son los primeros en caer. Expertos predicen que para 2030, 118 millones de africanos estarán en riesgo por desastres climáticos. La pobreza extrema agrava todo: sin recursos para construir diques o sistemas de alerta, estas comunidades están a merced de la naturaleza. Es como si el clima castigara a los que menos tienen, mientras el mundo mira hacia otro lado.

¿Y ahora qué? Un llamado urgente a actuar (de verdad)
No se trata solo de contar muertos. Se trata de exigir acción. El gobierno congolés ya declaró estado de emergencia y pidió apoyo internacional. Pero la ayuda sigue llegando a cuentagotas. La desconexión es real: mientras esto ocurre, gran parte del mundo sigue con su rutina como si nada. Necesitamos que los ojos del mundo miren hacia allá. Que las organizaciones de ayuda lleguen, que las redes sociales sirvan como altavoz y que las tragedias de este tipo no se conviertan en paisaje.

Lo que pasa en Congo también habla de nosotros. De cómo elegimos ignorar lo que ocurre lejos de nuestros mapas emocionales. Pero lo que hoy pasa allá, mañana puede pasar acá. Y si algo nos enseñó el cambio climático es que no respeta fronteras. Las tragedias son globales. Las soluciones también deberían serlo.




