En la Ciudad de México, las inundaciones dejaron de ser “lluvias pasajeras” para convertirse en un problema constante y cada vez más grave. Lo vimos recientemente: el 27 de septiembre de 2025, fuertes precipitaciones dejaron bajo el agua a colonias completas en Iztapalapa, con niveles que alcanzaron hasta metro y medio dentro de viviendas. Casi 300 casas se vieron afectadas, autos quedaron varados, se suspendieron servicios de transporte y hubo cortes de energía.

Lejos de ser un hecho aislado, estos episodios son parte de una tendencia que se intensifica año con año. ¿La razón? Una combinación de factores urbanos, ambientales y climáticos que convierten a la capital en un terreno vulnerable.
En Ciudad de México, se registraron 293 viviendas con daños tras las inundaciones. Esto en las alcaldías Iztapalapa, Tláhuac y Gustavo A. Madero.
Además hubo vehículos anegados, y al menos 68 encharcamientos, además de caídas de árboles y postes de energía eléctrica.
El… pic.twitter.com/2Wc7oFyMYr
— Irving (@IrvingPineda) September 28, 2025
¿Por qué son más graves las inundaciones en la CDMX?
Las causas de este problema son múltiples y se entrelazan:
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Hundimiento del suelo
La capital fue edificada sobre antiguos lagos. Hoy, la sobreexplotación de acuíferos provoca hundimientos que llegan a decenas de centímetros al año en zonas como Iztapalapa y el centro. Esto deforma el terreno, rompe tuberías y reduce la capacidad del drenaje. -
Infraestructura hidráulica insuficiente
Gran parte del sistema de drenaje se construyó hace décadas y no está preparado para lluvias tan intensas. Muchas tuberías están colapsadas, los vasos reguladores se saturan y las bombas de rebombeo no dan abasto. -
Crecimiento urbano desordenado
Áreas verdes y suelos permeables han sido reemplazados por concreto, lo que impide la filtración natural del agua. Peor aún: se han permitido construcciones en zonas de alto riesgo sin considerar estudios hidráulicos. -
Cambio climático
Las lluvias extremas —más intensas y concentradas en pocas horas— son cada vez más comunes. Esto pone a prueba un sistema que ya funciona al límite. -
Falta de cultura ciudadana
El tirar basura en las calles puede parecer un acto pequeño, pero cuando coladeras y rejillas se tapan, el agua no tiene salida. La suma de estas acciones multiplica el riesgo de inundaciones.

Cómo podemos enfrentar este escenario
El problema es complejo, pero no imposible de atender si se combina acción ciudadana con responsabilidad gubernamental.
Lo que podemos hacer como ciudadanos:
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Mantener limpias las coladeras y evitar tirar basura en la calle.
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Diseñar espacios permeables en casa: jardines, adoquines filtrantes o pequeños jardines de lluvia.
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Proteger viviendas con barreras, sacos de arena o puertas elevadas en temporada de lluvias.
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Organizar brigadas vecinales para limpieza preventiva y monitoreo de puntos críticos.
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Tener un plan familiar de emergencia: documentos seguros, lámparas, botiquín y respaldo de energía.
Así en estos momentos en Santa Martha y en el Hospital General del IMSS 53 en Los Reyes La Paz: fuerte corriente de agua desciende desde la parte alta de Iztapalapa. pic.twitter.com/8q4frLr08G
— Raúl Gutiérrez (@RaulGtzNR) September 28, 2025
Lo que deben impulsar las autoridades:
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Ampliar y modernizar el drenaje de la ciudad.
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Dar mantenimiento constante a tuberías, coladeras y vasos reguladores.
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Integrar soluciones basadas en la naturaleza: humedales urbanos, parques inundables y techos verdes.
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Evitar nuevas construcciones en zonas de alto riesgo.
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Fortalecer los sistemas de alerta temprana y coordinar acciones entre CDMX y Edomex.
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Promover campañas de educación ambiental y cultura del agua.
Las inundaciones en la CDMX no son simples “accidentes de temporada”. Son el reflejo de una ciudad que no ha sabido reconciliarse con el agua sobre la que fue construida.

La solución no está solo en más drenajes o bombas; pasa también por repensar el diseño urbano, cuidar el suelo y asumir un compromiso ciudadano. El agua siempre estará ahí: la pregunta es si queremos seguir luchando contra ella o aprender a convivir con sus ciclos de manera más inteligente y resiliente.




