La temporada de granizo ya comenzó y, aunque la primavera suele asociarse con días más largos y temperaturas más cálidas, también marca el periodo más activo para este fenómeno en México. Entre marzo y mayo, el contraste térmico en la atmósfera crea el escenario perfecto para tormentas intensas capaces de producir hielo de gran tamaño. Para 2026, los modelos meteorológicos anticipan semanas con alta inestabilidad, especialmente en el Altiplano Central. Entender qué es la temporada de granizo, por qué ocurre en primavera y qué se espera este año permite dimensionar mejor sus riesgos y su posible relación con el cambio climático.
¿Por qué inicia en primavera la temporada de granizo?
La temporada de granizo comienza en marzo porque la atmósfera entra en una fase de transición. El suelo se calienta con mayor rapidez debido al aumento de radiación solar, mientras que en niveles altos todavía circula aire frío asociado a los últimos frentes fríos. Este contraste vertical favorece la formación de nubes cumulonimbus, capaces de desarrollarse hasta más de 10 o 12 kilómetros de altura.
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Dentro de estas nubes ocurre un proceso complejo: gotas de agua superenfriada —líquidas a temperaturas bajo cero— se adhieren a pequeños núcleos de hielo. Gracias a corrientes ascendentes que pueden superar los 70 u 80 km/h, las partículas suben y bajan repetidamente, acumulando capas concéntricas. Cuando el peso supera la fuerza ascendente, el granizo cae, a veces con diámetros mayores a 2 centímetros, umbral considerado severo.
¿Qué se espera en la temporada de granizo 2026?
Para 2026, los pronósticos estacionales indican un escenario favorable para tormentas intensas durante abril y mayo. La interacción de vaguadas en niveles medios con humedad proveniente del Golfo de México podría generar un corredor de tormentas desde el norte del país hasta el centro y sur, incluyendo Coahuila, Nuevo León, el Altiplano Central y estados del Eje Neovolcánico.

Además, la persistencia de contrastes térmicos marcados en primavera sugiere que mayo podría concentrar los eventos de granizo de mayor tamaño, incluso por encima de lo habitual en algunas regiones elevadas. Aunque no significa que todos los días habrá granizadas, sí se anticipa mayor frecuencia de tormentas con potencial severo en comparación con un año promedio neutro.
Zonas con mayor riesgo en México
En México, la temporada de granizo afecta con más frecuencia a la franja del Eje Neovolcánico: Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Tlaxcala y Morelos. La altitud es determinante, porque un nivel de congelación más bajo aumenta la probabilidad de que el granizo llegue intacto a la superficie. También son vulnerables zonas montañosas de Veracruz, Chihuahua y Nuevo León.

Aunque septiembre concentra más lluvia acumulada, mayo suele registrar las granizadas más intensas debido a una atmósfera más energizada por el calor. En Norteamérica, las pérdidas anuales por granizo superan los 10 mil millones de dólares, y daños considerables en techos y vehículos pueden comenzar con piedras de apenas 20 a 25 milímetros que caen a más de 60 km/h.
Cambio climático y tormentas más intensas
El calentamiento global agrega complejidad a la temporada de granizo. Un planeta más cálido eleva el nivel de congelación, lo que podría hacer que el granizo pequeño se derrita antes de tocar tierra. Sin embargo, una atmósfera con mayor contenido de vapor de agua también acumula más energía disponible para tormentas severas.

Este doble efecto plantea un panorama mixto: menos eventos débiles, pero potencialmente más episodios extremos en ciertas regiones. La señal no es uniforme a escala global, pero estudios recientes sugieren que en latitudes medias podrían aumentar las condiciones favorables para granizo grande asociado a tormentas más organizadas.

La temporada de granizo es una expresión directa de la energía acumulada en la transición entre invierno y verano. En 2026, todo apunta a una primavera con episodios de inestabilidad marcados y posibles granizadas severas, especialmente en zonas altas del país. Comprender cómo se forma el granizo, dónde impacta con mayor fuerza y qué se espera este año permite mirar estas tormentas con mayor claridad. En un clima cambiante, la intensidad de estos fenómenos podría redefinir lo que consideramos “normal” en primavera.




