La primavera meteorológica 2026 comenzó el 1 de marzo, casi tres semanas antes del equinoccio que ocurrirá el 20 de marzo. Aunque culturalmente asociamos la primavera con el momento en que el día y la noche duran casi lo mismo, en climatología el inicio se fija por razones estadísticas y térmicas. Esta diferencia no es simbólica: tiene implicaciones reales en la forma en que se analiza el clima y en lo que ya está ocurriendo en la atmósfera mexicana. Marzo marca el inicio de un trimestre caracterizado por calor creciente, mayor radiación solar y una etapa crítica de incendios y tormentas severas.
Primavera meteorológica y equinoccio: no son lo mismo
La primavera astronómica comienza con el equinoccio, cuando el Sol cruza el ecuador celeste y ambos hemisferios reciben prácticamente la misma cantidad de luz. En 2026, ese fenómeno ocurrirá el 20 de marzo. La fecha puede variar entre el 19 y el 21 debido a que la órbita terrestre no dura exactamente 365 días y a los ajustes del calendario. La primavera meteorológica, en cambio, siempre inicia el 1 de marzo y abarca marzo, abril y mayo.
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Esta división es promovida por la Organización Meteorológica Mundial para facilitar el análisis de tendencias térmicas. El criterio no es astronómico, sino estadístico y climático. Al usar meses completos, los científicos pueden comparar con precisión registros históricos, identificar anomalías y evaluar fenómenos como olas de calor o sequías con mayor claridad. En otras palabras, cuando llega el equinoccio, el sistema atmosférico ya ha comenzado su transición térmica. El calendario astronómico señala un punto orbital; el meteorológico describe lo que ya está ocurriendo en superficie.
¿Qué cambia en México al iniciar la primavera meteorológica?
El cambio más evidente es el aumento progresivo de temperatura. En gran parte del territorio mexicano, marzo marca el inicio del periodo más seco antes de la temporada de lluvias. Los sistemas anticiclónicos —zonas de alta presión— tienden a fortalecerse, inhibiendo la formación de nubes y favoreciendo cielos despejados. Esto permite que la radiación solar incida con mayor intensidad, especialmente en regiones cercanas al Trópico de Cáncer. Ciudades de altitud elevada como Ciudad de México, Toluca y Puebla suelen registrar índices UV más altos debido a una atmósfera más delgada.

La combinación de mayor insolación y menor nubosidad acelera el calentamiento diurno, mientras que las noches pueden seguir siendo frescas por la rápida pérdida de calor bajo cielos despejados. Otro cambio relevante es la intensificación de contrastes atmosféricos. Aunque la temporada invernal disminuye, todavía pueden ingresar frentes fríos hasta mayo. Cuando estos interactúan con aire cálido y húmedo proveniente del Golfo de México, se generan tormentas eléctricas, granizadas e incluso tornados aislados. La primavera es, de hecho, uno de los periodos de mayor actividad convectiva en el país.
¿Qué esperar en la primavera meteorológica 2026?
Los análisis recientes indican que las primaveras en México han mostrado una tendencia más cálida y seca en la última década. Marzo, que históricamente presentaba condiciones templadas, ahora registra valores que antes eran típicos de abril. Este adelantamiento térmico influye en la disponibilidad de agua, en la agricultura y en los ecosistemas. La Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) señala que marzo, abril y mayo son los meses más críticos para incendios forestales. La baja humedad relativa, la vegetación seca acumulada durante el invierno y el aumento de vientos estacionales crean condiciones propicias para la propagación del fuego.

En regiones del norte, centro y sur, la sequedad puede intensificarse antes de la llegada de las lluvias de verano. También se espera mayor amplitud térmica diaria: mañanas relativamente frescas seguidas de tardes con temperaturas que pueden superar los 35 °C en diversas zonas. En estados del sur y occidente, los registros pueden acercarse o superar los 40 °C antes de mayo. Esta fase suele ser antesala de las primeras olas de calor formales del año. La evaporación aumenta y los niveles de presas pueden descender antes de que inicie la temporada de lluvias en junio.

La primavera meteorológica 2026 no solo es una convención técnica; es el reflejo de una transición atmosférica real que ya está en marcha desde el 1 de marzo. Mientras el equinoccio marca un punto preciso en la órbita terrestre, la meteorología describe un proceso continuo: más radiación solar, temperaturas en ascenso, sequedad creciente y episodios de tiempo severo. En un contexto donde las primaveras tienden a volverse más cálidas y extremas, entender esta diferencia ayuda a interpretar mejor lo que ocurre en el cielo y en el suelo. Si el calor se adelanta cada año, ¿estamos frente a una nueva normalidad climática?




