El amanecer del miércoles 16 de julio de 2025 trajo consigo un espectáculo impresionante (y algo aterrador) en Islandia: una nueva erupción volcánica estalló sobre la fila de cráteres Sundhnúkur, al suroeste del país. En cuestión de minutos, una enorme fisura se abrió expulsando lava como una muralla de fuego, tras una intensa serie de sismos registrados por la Oficina Meteorológica de Islandia (IMO).
Las autoridades de Protección Civil islandesas compartieron imágenes aéreas impactantes del fenómeno: ríos incandescentes de magma atravesando el paisaje, mientras columnas de gas volcánico se alzan por kilómetros. Esta región, situada entre Stóra-Skógfell y Sýlingarfell, es conocida por su elevada actividad volcánica, y ya había sido escenario de otras erupciones en los últimos años.
#Sundhnukur volcano erupted near Reykjavik, #Iceland marking the 12th volcanic eruption since 2021
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— Earth42morrow (@Earth42morrow) July 16, 2025
Dos fisuras activas y una erupción que aún no se detiene
La primera fisura se abrió exactamente a las 3:56 a.m. hora local, pero las observaciones más recientes confirmaron que una segunda fisura también ha entrado en erupción. La principal alcanza unos 2.4 kilómetros de largo, mientras que la nueva se extiende por unos 500 metros. Aunque el evento no ha alcanzado aún zonas habitadas ni infraestructuras, su comportamiento sigue siendo monitoreado minuto a minuto.
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A diferencia de otras erupciones recientes, esta ocurrió antes de que el magma alcanzara su punto máximo. Según explicó la IMO, solo dos tercios del magma acumulado bajo Svartsengi fueron liberados, lo que sugiere que el sistema volcánico todavía tiene energía almacenada y que no se puede descartar una intensificación.

Gases tóxicos y “cabellos de bruja”
Aunque la lava aún no amenaza poblaciones directamente, el viento ha transportado gases volcánicos hasta zonas pobladas, especialmente hacia el municipio de Reykjanesbær, donde se reportaron altos niveles de contaminación por dióxido de azufre (SO₂). Aunque los niveles ya han comenzado a descender, las autoridades recomiendan mantenerse alerta, ya que la exposición prolongada a este gas puede provocar dolor de garganta, irritación pulmonar y dificultades respiratorias, especialmente en personas con enfermedades preexistentes.
Pero hay otro peligro menos conocido y que ha sido reportado por la IMO: la formación de “cabellos de bruja”. Se trata de delicadas fibras de vidrio volcánico, creadas cuando la lava se enfría rápidamente y se estira con el viento. Estos filamentos son tan livianos que pueden viajar largas distancias, y aunque su nombre parezca fantasioso, pueden causar irritación en la piel, ojos y vías respiratorias si se entra en contacto con ellos. Las autoridades han instado a extremar precauciones en las áreas cercanas a la erupción.

Islandia: Un país sentado sobre fuego
Este evento es solo uno más en la larga lista de erupciones que ha vivido la península de Reykjanes, una región volcánicamente activa que ha entrado en una nueva fase desde 2021. En 2023, por ejemplo, se abrió una fisura de 4 kilómetros que expulsaba tanta lava que podía llenar una piscina olímpica cada 20 segundos.
Islandia, asentada justo sobre la dorsal mesoatlántica, es el resultado vivo de la actividad tectónica entre las placas de América del Norte y Eurasia. Sus más de 30 sistemas volcánicos activos convierten al país en uno de los puntos calientes del planeta.

¿Está en peligro la población?
Por ahora, no se ha reportado daño directo a viviendas o infraestructuras, y los flujos de lava se han mantenido en áreas controladas. Sin embargo, la experiencia demuestra que las erupciones pueden cambiar rápidamente, por lo que la vigilancia es constante.
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El gobierno islandés mantiene activo un protocolo de protección civil, y ha emitido recomendaciones claras: evitar áreas cercanas a la fisura, monitorear los niveles de contaminación y estar atentos a cualquier cambio en la actividad sísmica. El país, famoso por su preparación ante eventos naturales extremos, cuenta con una de las redes de monitoreo volcánico más avanzadas del mundo.

Un espectáculo natural que fascina, pero también advierte
Para los islandeses, convivir con volcanes no es novedad. De hecho, muchos de ellos miran con asombro —y algo de orgullo— estos eventos que, aunque destructivos, son parte esencial del paisaje nacional. Sin embargo, cada nueva erupción es también un recordatorio del poder de la Tierra y de nuestra fragilidad frente a él.




