El xoloitzcuintle lleva más de 3,000 años acompañando a los humanos en México, pero su papel no se limitaba a la vida: en la cosmovisión mesoamericana era el guía que llevaba las almas a través del río del inframundo hacia el Mictlán. Y sí, si en vida maltrataste a un perro, el xolo se negaba a ayudarte a cruzar. Ahora, con 433 votos a favor en la Cámara de Diputados, el 27 de octubre es oficialmente el Día Nacional del Xoloitzcuintle.
El perro que literalmente juzgaba tu alma
En la cosmovisión mexica, el camino al Mictlán —el reino de los muertos— no era sencillo ni rápido. Requería cruzar nueve niveles y, entre los primeros obstáculos, un río helado llamado Apanohuaia. Ahí es donde entraba el xoloitzcuintle: se creía que el perro del difunto lo esperaba en ese cruce y lo ayudaba a vadear el agua. La condición era haber tratado bien a los perros en vida. Si los habías maltratado, el xolo te daba la espalda y te dejaba varado. Literalmente, tu comportamiento con los animales determinaba si llegabas al descanso eterno o no.
Por eso los aztecas enterraban perros junto a sus muertos: no era un sacrificio decorativo, era una garantía de tránsito. La relación entre los animales y el inframundo prehispánico fue una de las más elaboradas de toda Mesoamérica, y el xolo era su figura central. Se han encontrado restos de xoloitzcuintles en sitios arqueológicos de Colima, Jalisco y Nayarit con más de dos milenios de antigüedad, lo que confirma que no solo eran mascotas: eran compañeros rituales.
De la pirámide al Congreso: 433 votos sin ninguno en contra
En abril de 2026, la Cámara de Diputados de México aprobó el 27 de octubre como Día Nacional del Xoloitzcuintle con 433 votos a favor y cero en contra. Es uno de esos consensos legislativos raros que casi no existen: no hubo abstenciones ni debate visible. El xolo es probablemente el único tema en el que todos los diputados estuvieron de acuerdo.
La fecha no es arbitraria: octubre coincide con el período de Día de Muertos, que es exactamente cuando el simbolismo del xolo como guía de almas cobra su máxima resonancia cultural. La raza está clasificada como patrimonio zoológico de México y es una de las más antiguas del mundo. A diferencia de razas europeas que se desarrollaron en siglos, el xoloitzcuintle lleva milenios prácticamente sin cambios genéticos significativos, lo que lo convierte en un archivo viviente de la historia del país.
Amamos que una raza sin pelo, con piel de cuero caliente al tacto y aspecto de criatura mitológica haya conseguido un día nacional antes que muchas figuras humanas. Hay algo muy correcto en eso.




