Durante los últimos meses, Cyclospora cayetanensis ha vuelto a captar la atención de las autoridades sanitarias debido a un brote registrado en Estados Unidos. Aunque este microorganismo no es nuevo, su capacidad para propagarse a través de alimentos y agua contaminados continúa representando un desafío para la salud pública. Conocer cómo se transmite, cuáles son sus síntomas y qué medidas ayudan a prevenir la infección permite comprender por qué este parásito sigue siendo objeto de vigilancia epidemiológica en distintos países, incluido México.
¿Qué es Cyclospora cayetanensis y por qué es importante?
Cyclospora cayetanensis es un protozoo perteneciente al filo Apicomplexa y el único integrante de su género que infecta de forma natural a los seres humanos. Es el agente causante de la ciclosporosis, una enfermedad intestinal que afecta principalmente al intestino delgado y altera la absorción de nutrientes.

Una de sus características más relevantes es que los ooquistes eliminados en las heces no son infecciosos de inmediato. Necesitan permanecer entre 7 y 15 días en el ambiente, bajo condiciones favorables de temperatura y humedad, para completar su maduración. Debido a ello, la transmisión ocurre principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados, y no por contacto directo entre personas.
¿Cómo se transmite Cyclospora cayetanensis?
La infección ocurre al ingerir ooquistes esporulados presentes en alimentos frescos o agua contaminada. Entre los productos que con mayor frecuencia se han relacionado con brotes se encuentran cilantro, albahaca, lechugas, frambuesas, moras, guisantes y otras frutas y verduras que suelen consumirse sin cocción.

Los casos aumentan durante las temporadas cálidas y lluviosas, cuando el ambiente favorece el desarrollo del parásito. En México, Cyclospora cayetanensis es considerado endémico en diversas regiones tropicales y subtropicales, mientras que en países como Estados Unidos y Canadá la mayoría de los brotes se ha asociado con productos agrícolas contaminados o con viajeros que regresan de zonas donde el microorganismo está presente.
Síntomas de la ciclosporosis y cómo se diagnostica
El periodo de incubación suele ser de aproximadamente una semana, aunque puede variar entre dos y catorce días. El síntoma más característico es una diarrea acuosa abundante, acompañada de calambres abdominales, distensión, flatulencia, náuseas, pérdida del apetito, fatiga intensa y pérdida de peso. Algunas personas también presentan fiebre leve y, en pacientes inmunocomprometidos, la enfermedad puede prolongarse durante varias semanas o presentar recaídas.

El diagnóstico requiere pruebas específicas, ya que el parásito no siempre se detecta mediante análisis convencionales. La identificación puede realizarse mediante estudios microscópicos seriados de heces con tinciones especiales o mediante PCR en tiempo real, considerada actualmente la técnica más sensible y específica para confirmar la infección.
El brote de Cyclospora en Estados Unidos durante 2026
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta julio de 2026 se habían confirmado 145 casos adquiridos dentro de Estados Unidos distribuidos en 17 estados, con fechas de inicio de síntomas entre el 1 de mayo y el 16 de junio. Además, se reportaron 20 hospitalizaciones y ninguna defunción relacionada con este evento.

De manera paralela, Michigan notificó más de 500 casos en distintos condados, mientras que otros estados como Nueva York, Illinois, Texas y Ohio también registraron un aumento de pacientes. Hasta el momento, las investigaciones del CDC y la FDA continúan para identificar la fuente común de contaminación, aunque los alimentos frescos como vegetales de hoja, hierbas aromáticas y bayas permanecen entre las principales hipótesis.
Prevención y tratamiento de la ciclosporosis
Actualmente no existe una vacuna contra la ciclosporosis, por lo que la prevención depende principalmente de consumir agua potable o tratada, mantener una adecuada higiene de manos y manipular correctamente frutas y verduras antes de consumirlas. Sin embargo, el lavado de los alimentos no siempre elimina completamente el riesgo cuando estos ya han sido contaminados durante su producción o distribución.

El tratamiento recomendado continúa siendo trimetoprim-sulfametoxazol (TMP-SMX), un antibiótico que presenta una elevada eficacia cuando se administra oportunamente. La hidratación también resulta fundamental para evitar complicaciones, especialmente en personas con diarrea persistente o en pacientes con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves.

La reaparición de casos de Cyclospora cayetanensis durante 2026 pone de manifiesto la importancia de mantener medidas de higiene y fortalecer la vigilancia sanitaria en toda la cadena de producción de alimentos. Aunque la mayoría de los pacientes se recupera favorablemente con un diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado, la prevención sigue siendo la estrategia más eficaz para disminuir el riesgo de infección. Comprender cómo se transmite este parásito y reconocer sus principales síntomas permite tomar decisiones informadas y contribuir a una mejor protección de la salud pública.




