El clima en México nunca deja de sorprendernos. Mientras el norte del país enfrenta temperaturas sofocantes, el centro y sur viven bajo nubes cargadas de agua y tormentas eléctricas. Pero todos se hacen la misma pregunta: ¿cuándo empieza el frío? La respuesta es una mezcla de ciencia, historia reciente y algo de incertidumbre, pues los fenómenos meteorológicos no siempre siguen el calendario al pie de la letra. Lo que sí está claro es que las próximas semanas marcarán el inicio de un cambio radical: del paraguas al suéter.
¿Cuándo terminan las lluvias 2025 en México?
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la temporada de lluvias está ligada directamente a la de ciclones tropicales, que inició en mayo y se extenderá hasta el 30 de noviembre de 2025. Durante este periodo, se esperan en el Pacífico entre 16 y 20 fenómenos; hasta ahora ya se han formado nueve, entre ellos los huracanes Erick y Flossie, que alcanzaron categorías 4 y 3 respectivamente. En el Atlántico, el conteo va en cinco sistemas, con Erin como el más intenso al alcanzar categoría 5.

Estos ciclones son responsables de que la lluvia se mantenga casi de forma permanente en gran parte del país, especialmente en la costa, el centro y el sureste. Eso significa que, aunque septiembre ya comienza a traer un ligero respiro, la lluvia no cederá del todo hasta bien entrado noviembre. Ciudades como CDMX, Guadalajara o Puebla todavía enfrentarán tormentas vespertinas, algunas acompañadas de granizo, lo que hace que el verano se sienta más como otoño adelantado.
El inicio de la temporada de frío 2025-2026
El mismo SMN confirmó que la temporada de frentes fríos 2025-2026 arrancará oficialmente el 15 de septiembre, aunque no se descarta que el primer frente llegue antes, tal como ocurrió en 2024 cuando uno se adelantó en agosto. Entre septiembre y mayo de 2026 se esperan entre 51 y 56 frentes fríos, una cifra cercana al promedio nacional (58).

Estos sistemas no llegan solos: traen consigo vientos fuertes, lluvias adicionales, heladas y, en zonas montañosas, incluso nevadas. Los meses de mayor intensidad se concentrarán entre noviembre y febrero, cuando las masas de aire polar golpean con más fuerza. Es en ese periodo cuando el centro del país puede registrar temperaturas por debajo de los 5°C y el norte experimentar heladas prolongadas.
¿Cuáles serán los estados más afectados por los frentes fríos?
No todas las regiones sufren el frío de la misma manera. La geografía mexicana hace que los efectos se distribuyan con contrastes:
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Norte (Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora, Durango): caídas drásticas de temperatura, heladas e incluso nevadas.
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Altiplano (Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Aguascalientes): cambios bruscos de temperatura y vientos intensos.
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Centro (CDMX, Puebla, Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala): frío penetrante en zonas altas, con lluvias persistentes.
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Sureste (Yucatán, Campeche, Quintana Roo): temperaturas más estables, pero lluvias y vientos derivados de los sistemas frontales.

Este mosaico climático convierte a México en un laboratorio natural donde conviven huracanes, frentes fríos y olas de calor, muchas veces de manera simultánea.
¿Cómo afectarán estos cambios a la vida diaria?
Los frentes fríos no son solo un tema de “saca el suéter”. Según Cenapred, cada frente puede durar de 5 a 7 días en territorio nacional y sus efectos incluyen inundaciones, ráfagas de viento mayores a 70 km/h, oleaje elevado en el Golfo y el Caribe, y pérdidas en la agricultura y ganadería. El año pasado, la temporada 2024-2025 acumuló 46 frentes fríos, y algunos dejaron huella con temperaturas que rozaron los -10°C en estados del norte.

Para el ciclo 2025-2026, los modelos apuntan a una tendencia similar, con escenarios de frío intenso y lluvias que complicarán la transición hacia el invierno. Las autoridades de Protección Civil ya recomiendan medidas preventivas como revisar techos y ventanas, no usar anafres en espacios cerrados, y prestar especial atención a niños y adultos mayores, los más vulnerables ante descensos térmicos.

México se encuentra justo en el umbral entre dos temporadas que marcan la vida cotidiana: las lluvias que se despiden en noviembre y el frío que inicia en septiembre y se alarga hasta mayo. No es exagerado decir que el país vive en una montaña rusa climática donde los paraguas conviven con bufandas. La pregunta no es solo cuándo llegará el frío, sino cómo nos adaptaremos a un clima que parece desafiar cada calendario.




