El cambio de horario en México dejó de aplicarse en la mayor parte del país desde 2022, pero no desapareció por completo. Cada marzo vuelve la duda sobre si el reloj se adelanta o no, y la respuesta depende del lugar donde se viva. En 2026, el ajuste ocurre el domingo 8 de marzo a las 2:00 de la madrugada, cuando algunos municipios adelantan su reloj una hora. Esta excepción tiene un motivo claro: mantener sincronizadas ciertas ciudades fronterizas con Estados Unidos, aunque también reabre el debate sobre cómo este ajuste impacta en el cuerpo humano.
¿Dónde sí aplica el cambio de horario en México 2026?
El horario de verano en México 2026 se mantiene únicamente en municipios cercanos a la frontera norte, donde la dinámica económica y laboral está profundamente conectada con ciudades estadounidenses. La ley establece que el ajuste se aplique en todo Baja California, incluyendo ciudades como Tijuana, Mexicali, Ensenada, Tecate, Rosarito y San Quintín.

También se aplica en municipios específicos de Chihuahua, como Juárez, Ojinaga, Ascensión, Janos, Coyame del Sotol, Manuel Benavides, Guadalupe y Praxedis G. Guerrero; en Coahuila, en ciudades como Acuña, Piedras Negras, Nava, Zaragoza, Allende, Villa Unión y Ocampo; en Nuevo León, particularmente en Anáhuac y Los Aldama; y en varios municipios de Tamaulipas, entre ellos Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Camargo, Miguel Alemán y Río Bravo. En todos estos lugares, el reloj se adelanta una hora para mantener el mismo horario que ciudades vecinas de Estados Unidos.
¿Por qué estos municipios sí cambian el horario?
La razón principal es la sincronización económica y logística con Estados Unidos. Muchas de estas ciudades funcionan como nodos comerciales donde diariamente cruzan miles de personas, mercancías y servicios entre ambos países. Si existiera una diferencia horaria constante, las aduanas, los puentes internacionales y las operaciones industriales trabajarían con horarios distintos, generando retrasos y complicaciones en el flujo comercial.

Además del comercio, la vida cotidiana también depende de esta sincronización. En varias ciudades fronterizas es común que las personas vivan en un país y trabajen en el otro, o que empresas y universidades operen con horarios coordinados entre ambos lados de la frontera. Mantener el mismo horario facilita la logística laboral, financiera y de transporte, evitando confusiones en vuelos, trámites o actividades económicas que dependen de una coordinación precisa.
¿Por qué el resto de México ya no cambia el horario?
En 2022 se aprobó la Ley de los Husos Horarios en México, que eliminó el horario de verano en la mayor parte del territorio nacional. La decisión se basó en estudios que mostraban que el beneficio energético era mínimo. Con la evolución de la tecnología y la eficiencia energética, el ahorro eléctrico que antes justificaba el cambio de horario se redujo a menos del 1 % del consumo nacional, una cifra considerada poco significativa.

Otro argumento relevante fue el bienestar social. Diversas investigaciones señalaron que modificar el reloj dos veces al año generaba efectos negativos en el sueño y en la rutina diaria de muchas personas. El gobierno consideró que mantener un horario fijo durante todo el año ayudaba a mejorar la estabilidad en los horarios escolares, laborales y familiares, además de reducir la sensación de desajuste que ocurría durante los días posteriores al cambio.
¿Cómo afecta el cambio de horario al cuerpo humano?
El cuerpo humano funciona con un ritmo circadiano, un reloj biológico que regula procesos como el sueño, la temperatura corporal y la liberación de hormonas. Este sistema está sincronizado principalmente con la luz natural del día. Cuando el reloj social se adelanta o se retrasa abruptamente, el organismo experimenta una pequeña desincronización similar al efecto del jet lag.
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Durante los primeros días después del cambio, es común experimentar cansancio, dificultad para dormir o menor concentración. Esto ocurre porque la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, se ajusta lentamente al nuevo horario. En algunas personas también se producen cambios en el apetito o en los niveles de energía, ya que el cuerpo tarda varios días en adaptarse completamente al nuevo ciclo de luz y descanso.

El cambio de horario en México dejó de ser una práctica nacional, pero sigue vigente en ciertas ciudades fronterizas donde la economía depende de una coordinación directa con Estados Unidos. Mientras la mayor parte del país mantiene un horario fijo durante todo el año, algunos municipios continúan adelantando el reloj cada primavera para evitar desajustes comerciales y logísticos. Al mismo tiempo, la ciencia sigue recordando que incluso un pequeño cambio en el reloj puede alterar temporalmente nuestro ritmo biológico, lo que explica por qué el debate sobre este tema sigue abierto.




