El fenómeno de El Niño ya comenzó a influir en las condiciones climáticas del océano Pacífico y, de acuerdo con los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la NOAA, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y otros centros especializados, sus efectos podrían extenderse hasta la primavera de 2027. El comportamiento esperado incluye cambios importantes en las lluvias, las temperaturas y la frecuencia de frentes fríos en distintas regiones del país.
Calendario de El Niño en México: julio y agosto de 2026
Los primeros efectos del fenómeno se harán notar durante el verano. Según el SMN, entre julio y agosto se espera una disminución de las lluvias respecto al promedio, principalmente en el centro, sur y sureste del país, aunque esto no significa que dejará de llover. Las precipitaciones continuarán, pero con menores acumulados de lo habitual.

Al mismo tiempo, persistirá un ambiente caluroso en buena parte del territorio nacional, especialmente en el noroeste, mientras que la canícula podría intensificar los periodos secos en algunas regiones. También continuará la vigilancia sobre la temporada de ciclones tropicales del Pacífico, donde El Niño favorece condiciones para sistemas más intensos.
Septiembre y octubre: el periodo de mayor intensidad
Los modelos climáticos internacionales coinciden en que septiembre y octubre de 2026 podrían representar el punto máximo de intensidad de El Niño. Durante este periodo, las lluvias tenderían a regresar a valores normales e incluso superiores al promedio en distintas zonas del país.

El Pacífico mexicano permanecerá bajo especial vigilancia debido a la posibilidad de ciclones tropicales más intensos, mientras que algunas regiones del centro y norte podrían registrar lluvias abundantes derivadas de la interacción entre el fenómeno natural y los efectos del calentamiento global. Aunque históricamente El Niño suele reducir las precipitaciones en algunas regiones, los patrones actuales pueden variar debido al cambio climático, por lo que las autoridades mantienen un monitoreo permanente.
Noviembre y diciembre: más lluvias y una temporada intensa de frentes fríos
Con la llegada del invierno comenzará otra etapa del calendario climático. Entre noviembre y diciembre se prevé un incremento de las lluvias en el norte y noreste de México, especialmente en entidades como Baja California, Sonora y parte del noreste del país.

Las autoridades también anticipan una actividad de frentes fríos superior al promedio histórico, lo que favorecerá descensos de temperatura, lluvias invernales y eventos de viento en diferentes regiones. De acuerdo con los pronósticos actuales, existe una alta probabilidad de que El Niño alcance una categoría fuerte o muy fuerte durante esta temporada.
Enero y febrero de 2027: continúan las bajas temperaturas
El inicio de 2027 mantendría la influencia del fenómeno sobre el territorio nacional. Los modelos consultados por el SMN indican que enero y febrero registrarían una frecuencia mayor de frentes fríos, con mayor impacto en las zonas montañosas y del centro-norte del país.

El transporte de humedad desde el océano Pacífico favorecerá la presencia de lluvias invernales en algunas regiones, mientras que las temperaturas podrían ubicarse por debajo del promedio en varios estados del centro y norte. Estas condiciones incrementan la probabilidad de heladas en zonas altas y obligan a mantener medidas preventivas durante la temporada invernal.
Marzo y abril de 2027: calor extremo y mayor riesgo de incendios
Hacia la primavera comenzará la fase final de los efectos previstos de El Niño. Los pronósticos indican que marzo y abril estarán marcados por un ambiente más seco, temperaturas elevadas y ondas de calor de mayor intensidad en buena parte del territorio nacional.

La disminución de humedad favorecerá el incremento del riesgo de incendios forestales, especialmente en bosques y pastizales. Además, podrían registrarse afectaciones en la disponibilidad de agua para actividades agrícolas y ganaderas debido al déficit de precipitaciones acumulado durante meses anteriores. Los especialistas consideran que durante esta etapa el fenómeno comenzará una transición gradual hacia condiciones neutrales o, eventualmente, hacia La Niña.
¿Qué regiones de México resentirán más los efectos de El Niño?
Aunque el impacto no será uniforme, los organismos meteorológicos coinciden en algunas tendencias regionales. El noroeste del país podría recibir más lluvias durante el invierno, mientras que el centro, sur y la península de Yucatán tendrían una mayor probabilidad de experimentar periodos secos y temperaturas elevadas. Por otro lado, las costas del Pacífico permanecerán bajo vigilancia durante la temporada de ciclones tropicales, debido a que las aguas más cálidas favorecen el desarrollo e intensificación de estos sistemas.

El comportamiento de El Niño en México 2026-2027 será monitoreado continuamente por el Servicio Meteorológico Nacional, ya que la evolución del fenómeno puede modificar algunos de los escenarios previstos. Aunque los modelos muestran una alta probabilidad de que se convierta en uno de los eventos más intensos de las últimas décadas, los especialistas recuerdan que los pronósticos estacionales se actualizan conforme se dispone de nueva información. Lo que sí parece claro es que el país enfrentará varios meses con cambios importantes en el régimen de lluvias, las temperaturas y la frecuencia de fenómenos meteorológicos, haciendo del calendario climático una herramienta clave para anticipar sus posibles efectos.




