Brote del virus Coxsackie en México prende alertas: más de 900 niños enfermos en todo el país

Brotes del virus Coxsackie causan casos de enfermedad de manos, pies y boca en México, afectando a niños y provocando cierres escolares.

En las últimas semanas, México enfrenta un repunte de la enfermedad de manos, pies y boca, causada por el virus Coxsackie, un patógeno altamente contagioso que afecta principalmente a niños menores de siete años. Aunque suele ser benigna y autolimitada, su rápida propagación ha obligado a cerrar guarderías y escuelas en estados como Oaxaca, Puebla, Baja California y Tlaxcala. Las autoridades sanitarias han intensificado los filtros escolares y las campañas de higiene, ya que el aumento de casos coincide con el inicio del otoño, una temporada en la que los virus respiratorios tienden a multiplicarse.

Coxsackie

¿Qué es el virus Coxsackie y cómo se transmite?

El virus Coxsackie pertenece a la familia de los enterovirus y es el principal causante de la enfermedad de manos, pies y boca (EMPB). Se transmite fácilmente por gotículas respiratorias, contacto con superficies contaminadas o con las ampollas de una persona infectada. También puede propagarse a través de las heces, especialmente al cambiar pañales sin las medidas adecuadas de higiene.

El periodo de incubación varía de tres a siete días, y aunque cualquier persona puede contagiarse, los más afectados son los niños de uno a cinco años. Su entorno (guarderías, parques o aulas cerradas) facilita la propagación. De acuerdo con la Secretaría de Salud de Oaxaca, más de 900 casos se han confirmado solo en 2025, mientras que en Baja California y Puebla se han cerrado temporalmente varios planteles para contener el brote.

Síntomas que debes conocer

El primer signo de alerta suele ser la fiebre, seguida de malestar general y dolor de garganta. A los pocos días aparecen ampollas dolorosas en la boca, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Estas lesiones no causan comezón, pero sí molestias intensas que dificultan comer o dormir. Según Susana López Charretón, viróloga del Instituto de Biotecnología de la UNAM, el mayor riesgo es la deshidratación, especialmente en niños pequeños que dejan de alimentarse por el dolor.

La enfermedad generalmente se resuelve en 7 a 10 días sin complicaciones. No existe un tratamiento antiviral específico: solo se tratan los síntomas con antitérmicos, analgésicos suaves y buena hidratación. Los médicos recomiendan evitar antibióticos, ya que no funcionan contra los virus, y consultar al pediatra si los síntomas empeoran.

Brotes activos en México durante 2025

Hasta octubre de 2025, 63 municipios de cinco estados reportan brotes activos. Oaxaca lidera con 45 municipios afectados, seguida de Puebla, con más de 400 contagios, y Tamaulipas, donde se han contabilizado 64 brotes solo en octubre. En Baja California, las clases fueron suspendidas en Tijuana, Ensenada, Rosarito y Tecate para evitar nuevos contagios.

Aunque los adultos también pueden infectarse, los niños en edad preescolar siguen siendo el grupo más vulnerable. Por eso, las autoridades educativas y de salud han reforzado los filtros sanitarios, la desinfección de salones y la vigilancia médica en las escuelas, buscando cortar las cadenas de transmisión antes de que los casos se multipliquen.

Medidas básicas para prevenir contagios

La prevención comienza en casa. Lavarse las manos con agua y jabón, especialmente después de ir al baño o cambiar pañales, es la medida más efectiva. También se recomienda no compartir utensilios personales, limpiar juguetes y superficies con desinfectante, y mantener aislados a los menores enfermos hasta que desaparezcan las lesiones.

En escuelas y guarderías, se deben reforzar los filtros de ingreso, la ventilación y el monitoreo de síntomas. Según expertos, estas acciones simples pueden reducir drásticamente los brotes, tal como se observó durante la pandemia de COVID-19, cuando las medidas de higiene ayudaron a frenar otras enfermedades virales.

El aumento de casos de virus Coxsackie en México muestra la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y la educación sanitaria. Aunque se trata de una enfermedad leve, su rápida expansión refleja fallas en la prevención comunitaria y la importancia de los hábitos básicos. Cada brote nos recuerda que la salud colectiva depende de gestos cotidianos: lavarse las manos, ventilar espacios y cuidar a los más pequeños. Tal vez no podamos evitar que existan los virus, pero sí que encuentren el camino fácil para propagarse.

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