La temporada de huracanes 2026 ya comenzó y las autoridades meteorológicas mantienen una estrecha vigilancia sobre las costas mexicanas. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este año el Océano Pacífico podría registrar una actividad superior al promedio, aumentando la probabilidad de ciclones intensos. Aunque ningún estado está completamente exento de sufrir los efectos de estos fenómenos, los registros históricos muestran que algunas entidades concentran un mayor riesgo de recibir impactos directos debido a su ubicación geográfica. f
¿Cómo identifica Conagua los estados con mayor riesgo?
Contrario a lo que suele pensarse, Conagua no publica cada año un ranking oficial de los estados “más peligrosos” para la temporada en curso. La clasificación que suele difundirse se basa en un análisis histórico elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional utilizando registros de aproximadamente 60 años sobre los ciclones tropicales que han tocado tierra en México.

Estos estudios permiten identificar qué entidades reciben con mayor frecuencia el impacto de huracanes y tormentas tropicales, ya que su ubicación coincide con las rutas naturales que siguen estos sistemas tanto en el Pacífico como en el Atlántico y el Mar Caribe.
Los cinco estados con mayor riesgo histórico
Los datos históricos del SMN ubican a Baja California Sur como el estado con mayor porcentaje de impactos directos de ciclones tropicales, con aproximadamente 13.8 % del total registrado. Le sigue Quintana Roo, con cerca de 13.3 %, debido a su constante exposición a los huracanes que ingresan desde el Mar Caribe.

En tercer lugar aparece Sinaloa (10.5 %), seguido por Veracruz (9.3 %) y Tamaulipas (8.3 %). Estas entidades han registrado una alta frecuencia de impactos a lo largo de las últimas décadas, por lo que permanecen entre las principales zonas de vigilancia durante cada temporada.
¿Qué pronostica Conagua para la temporada 2026?
Para este año, Conagua estima la formación de entre 29 y 36 sistemas tropicales considerando ambos océanos. En el Pacífico, cuya temporada inició el 15 de mayo, se esperan entre 18 y 21 ciclones, incluidos hasta cinco huracanes mayores (categoría 3, 4 o 5). En contraste, el Atlántico, el Golfo de México y el Mar Caribe registrarían entre 11 y 15 sistemas, una actividad cercana al promedio histórico.
Consulta en el siguiente gráfico, el #Pronóstico de #CiclonesTropicales para la temporada 2026, en las cuencas del #Pacífico nororiental, y el #Atlántico norte que incluye al #GolfoDeMéxico y el #MarCaribe ⬇️ pic.twitter.com/SrEuAZ4i6P
— CONAGUA Clima (@conagua_clima) May 15, 2026
Los especialistas atribuyen este comportamiento, en parte, a la transición hacia condiciones asociadas con El Niño, fenómeno que favorece temperaturas superficiales del mar más elevadas en el Pacífico y puede impulsar el desarrollo de ciclones más intensos en esa región.
Otros estados que también estarán bajo vigilancia
Aunque los cinco estados mencionados concentran el mayor riesgo histórico, no son los únicos que podrían verse afectados durante la temporada 2026. En la costa del Pacífico también se mantiene especial atención sobre Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit y Chiapas, donde el pronóstico prevé una actividad importante.

Por su parte, en el Atlántico continúan bajo vigilancia Yucatán y Campeche, debido a su exposición a los sistemas que se desarrollan en el Mar Caribe y el Golfo de México. La trayectoria e intensidad de cada ciclón determinarán finalmente qué regiones experimentarán mayores afectaciones.
¿Por qué un solo huracán puede ser suficiente para causar un desastre?
Las autoridades recuerdan que el riesgo no depende únicamente del número de ciclones pronosticados. Un solo huracán que toque tierra con gran intensidad puede provocar daños significativos en viviendas, carreteras, infraestructura eléctrica, servicios públicos y ecosistemas, además de ocasionar inundaciones, deslaves y marejadas ciclónicas. Por ello, Protección Civil recomienda mantenerse informado mediante los avisos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional, elaborar un plan familiar de emergencia, identificar los refugios temporales más cercanos y preparar una mochila con documentos y suministros esenciales antes de que las condiciones meteorológicas se deterioren.

Aunque las estadísticas históricas permiten identificar las entidades con mayor probabilidad de recibir impactos de huracanes, la trayectoria de cada ciclón puede cambiar conforme evoluciona sobre el océano. La temporada concluirá oficialmente el 30 de noviembre, por lo que durante los próximos meses será fundamental seguir los reportes del Servicio Meteorológico Nacional y atender las recomendaciones de Protección Civil. Estar informado y preparado puede marcar la diferencia para reducir riesgos y proteger tanto a las personas como a sus comunidades.




