Las playas de Quintana Roo guardan algo que muy pocos rincones del mundo pueden decir: cuatro especies diferentes de tortuga marina llegan cada año a anidar en su costa. Verde, caguama, carey y laúd — cuatro de las siete que existen en el planeta — eligieron el mismo litoral. Y la temporada 2024 ya lo confirma con un número que impresiona: 29,413 nidos registrados apenas en la primera mitad de la temporada.
Un fenómeno que casi no existe en otra parte
De las siete especies de tortugas marinas que habitan los océanos del mundo, Quintana Roo recibe regularmente a cuatro. Eso no es casualidad ni suerte geográfica: es el resultado de décadas de protección activa en playas que históricamente fueron puntos de cacería y saqueo de nidos. La tortuga verde, la caguama, la carey y la laúd tienen rutas migratorias distintas, temperamentos diferentes y prefieren condiciones específicas de playa — que las cuatro coincidan en el mismo estado mexicano es una rareza que le toma años de trabajo sostenido a cualquier ecosistema costero.
La laúd, por ejemplo, es la tortuga más grande del mundo y una de las más amenazadas. Verla aparecer en playas del Caribe mexicano no es algo que suceda en todos lados, y su presencia en esta temporada es una de las señales más claras de que los programas de conservación de fauna marina en México están funcionando.
Casi 30,000 nidos y la temporada va a la mitad
El número ya es difícil de ignorar. Hasta julio — con la temporada de anidación todavía en curso — se contabilizaron 29,413 nidos en las playas del estado. Eso significa decenas de miles de crías que, si todo va bien, llegarán al mar en las próximas semanas. Las tortugas marinas tardan entre 45 y 70 días en incubar, dependiendo de la especie y la temperatura de la arena, así que buena parte de esos nidos ya habrán eclosionado antes de que termine el verano.
Lo que hace especialmente relevante esta cifra es el contexto: globalmente, las poblaciones de tortuga marina llevan décadas en declive por la pesca incidental, la contaminación por plásticos y la pérdida de playas de anidación. Que Quintana Roo muestre números crecientes en temporadas recientes no es solo una buena noticia local — es uno de los pocos contrapesos documentados a una tendencia que preocupa a biólogos marinos en todo el Caribe.
Amamos que este sea el tipo de récord que México esté rompiendo.




