Sam Neill pasó décadas interpretando al científico que más amaba a los dinosaurios en la pantalla grande, pero su relación real con los animales y la naturaleza ocurrió lejos de Hollywood, en una granja en Otago, Nueva Zelanda. El actor, conocido mundialmente como el Dr. Alan Grant en Jurassic Park, dejó registrado en entrevistas y en su propia vida un principio simple que resume cómo eligió estar en el mundo: vivir y dejar vivir.
Una granja, vino y ovejas: la vida real de Sam Neill
Mientras su carrera lo llevaba a sets de Steven Spielberg y producciones de Hollywood, Sam Neill construyó una vida paralela que tenía más de campo que de alfombra roja. En su propiedad Two Paddocks, ubicada en la región vinícola de Otago, Nueva Zelanda, Neill cultivó pinot noir, cuidó ovejas y convivió con animales de manera cotidiana — no como hobby de actor rico, sino como una elección de vida que defendió públicamente durante años.
No era postura. Neill documentó esa vida en redes sociales con una naturalidad que se volvió su marca personal: fotos con animales rescatados, reflexiones sobre el campo, momentos que no tenían nada que ver con promocionar una película. Para quienes lo seguían, quedaba claro que el amor que el Dr. Grant mostraba por las criaturas en la pantalla venía de algún lugar real en el actor.
‘Vivir y dejar vivir’: lo que hay detrás de ese consejo
El principio que Neill compartió en conversaciones cotidianas — ‘vivir y dejar vivir’ — no es una frase nueva ni complicada. Lo que la hace distinta en su boca es el contexto: viene de alguien que aplicó esa filosofía con los animales que lo rodeaban, con el ecosistema de su granja, y con una carrera que construyó sin las guerras de ego que definen a muchos actores de su generación.
Hay algo en esa sencillez que resuena ahora más que nunca. En un momento en que la conversación sobre nuestra relación con la naturaleza está en todas partes, Neill ya vivía esa relación sin convertirla en manifiesto ni en campaña. Era su forma de estar, no su discurso. Y eso, curiosamente, lo hace más poderoso que cualquier declaración pública.
- Sam Neill y su amor por los animales




