Hay especies que cargan con la mala suerte de existir en el lugar equivocado en el momento equivocado. La rana pehuenche de pecho espinoso (Alsodes pehuenche), un pequeño anfibio endémico de los Andes que comparten Chile y Argentina, estuvo a punto de ser una de ellas. Con una población estimada en menos de mil individuos y un rango de distribución extraordinariamente reducido, esta especie ya vivía al borde. Luego llegó un proyecto de infraestructura eléctrica con 76 torres de transmisión que cruzaría directamente su hábitat. El proyecto tenía aprobación. La rana, aparentemente, no tenía futuro. Hasta que Leonardo DiCaprio abrió Instagram.
Un anfibio al borde, por razones que van más allá de una línea eléctrica
Los anfibios son el grupo de vertebrados más amenazado del planeta. Su piel permeable los convierte en sensores biológicos de la salud de los ecosistemas acuáticos y terrestres, y esa misma vulnerabilidad los hace los primeros en colapsar cuando el entorno cambia. La Alsodes pehuenche habita arroyos de montaña en zonas de alta cordillera, ecosistemas frágiles donde cualquier alteración del suelo, el agua o la vegetación puede tener consecuencias irreversibles.
Su situación ya era crítica antes del proyecto eléctrico. La combinación de un rango geográfico reducido, baja densidad poblacional y hábitat especializado la coloca en una posición donde una sola perturbación puede ser definitiva. No es exageración: la biología de conservación documenta repetidamente cómo especies con estas características desaparecen sin que nadie lo note, sin titulares, sin campaña.
Lo que DiCaprio hizo —y lo que no hizo— que marcó la diferencia
El actor y activista ambiental no pidió cancelar el proyecto de transmisión eléctrica. Pidió algo técnicamente más razonable y políticamente más difícil de rechazar: reubicar el trazado para evitar el área crítica de la especie. Esa distinción importa. No fue un llamado al «no en mi patio trasero» ni una oposición ciega al desarrollo de infraestructura. Fue una exigencia de que la planificación incorpore lo que la evaluación de impacto ambiental debió haber resuelto desde el principio.
La publicación generó más de 16,000 observaciones ciudadanas ante la autoridad ambiental correspondiente. En los procesos de evaluación ambiental, la participación ciudadana no es decorativa: es un mecanismo formal que obliga a las autoridades a responder, documentar y justificar sus decisiones. Ese volumen de participación es difícil de ignorar institucionalmente, y en este caso no lo fue: el proyecto fue rechazado.
¿Qué nos dice este caso sobre conservación y visibilidad?
La historia de la rana pehuenche plantea una pregunta incómoda: ¿cuántas especies sin un famoso que las defienda están perdiendo la misma batalla en silencio? La respuesta, documentada en listas rojas y registros de biodiversidad, es que muchas. La visibilidad mediática no debería ser el factor que determine qué ecosistemas se protegen y cuáles se sacrifican.
Pero el caso también muestra algo valioso: que los mecanismos de participación ciudadana en evaluaciones ambientales funcionan cuando se activan. No porque un actor famoso tenga poder mágico, sino porque la presión ciudadana sostenida obliga a que los procesos cumplan su propósito original. La lección no es «necesitamos más celebrities ambientalistas». La lección es que la participación en procesos de evaluación ambiental —esos documentos técnicos que casi nadie lee— puede cambiar el resultado.
El futuro de la ranita no está resuelto
El rechazo del proyecto es una victoria, pero no una garantía. La Alsodes pehuenche sigue siendo una especie en peligro crítico con una población mínima y un hábitat vulnerable. La presión sobre los Andes —por minería, cambio climático, alteración de cuencas— no desaparece con una resolución administrativa.
Lo que sí cambia es que ahora hay un precedente documentado, una comunidad que sabe que existe esta especie y un proceso que demostró que puede ser influido. Para una rana de la que quedan menos de mil ejemplares, eso no es poco. Es, por ahora, suficiente para seguir existiendo.




