Querétaro, en el corazón de México, se ha convertido en un imán para las grandes tecnológicas. Microsoft, Google y Amazon Web Services (AWS) han apostado miles de millones de dólares para instalar centros de datos enfocados en inteligencia artificial y computación en la nube. Se proyectan más de 10 mil millones de dólares en inversiones para la próxima década, posicionando a Querétaro como un nodo clave de la infraestructura digital global.
Pero tras esta imagen de modernidad y progreso, emergen realidades incómodas: monopolización del agua, consumo intensivo de energía fósil, contaminación y desplazamiento de comunidades indígenas. Todo, en medio de una severa crisis hídrica, promesas de empleo incumplidas y un preocupante silencio por parte de autoridades y corporaciones.

Microsoft, Google y AWS: Inversiones millonarias en Querétaro
Todo comenzó en 2020, cuando Microsoft inauguró en Querétaro los centros Ascenty1 y Ascenty2, seguidos por el anuncio de tres nuevos centros en 2024, con una inversión de 1,300 millones de dólares y un consumo energético de 49.5 MW cada uno. Google y AWS no se quedaron atrás: invirtieron 1,200 y 5,000 millones de dólares respectivamente, centrando sus operaciones en IA y aprendizaje automático.
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Sin embargo, un reporte titulado Where Cloud Meets Cement reveló que, a pesar de estas cifras astronómicas, la creación de empleos ha sido mínima. Dos años después de inaugurar Ascenty1 y 2, solo 17 personas trabajan en total en estas instalaciones, una cifra que representa apenas el 17% de los empleos prometidos.

Centros de datos en Querétaro: Gigantes consumidores de agua
El auge de los centros de datos en Querétaro ocurre en el peor momento: una sequía histórica dejó en 2024 al 14.8% de la población sin acceso constante a agua potable. Aun así, Microsoft obtuvo concesiones para consumir hasta 600 millones de litros de agua anuales, provenientes del acuífero del Valle de San Juan del Río, actualmente con un déficit de 56.8 mil millones de litros.
Esto equivale a seis veces más agua de la que se destina al uso urbano de toda la ciudad de Querétaro. Mientras tanto, las comunidades locales reciben agua residual tratada.

Privatización del agua
Desde 2022, el estado de Querétaro permite la venta de concesiones de agua entre empresas, gracias a una reforma impulsada por el gobernador Mauricio Kuri. Así, el agua se ha convertido en mercancía en lugar de un derecho. La investigadora Chris Cameron, al solicitar información a CONAGUA, recibió una respuesta desalentadora: “no tenemos esos datos porque no estamos facultados para solicitarlos”.
Mientras tanto, el 76% de las fuentes de agua en Querétaro están contaminadas con residuos industriales, según un informe del colectivo Museo Bajo de Tierra.

Comunidades indígenas: Las más afectadas por el acaparamiento de recursos
Las comunidades indígenas, como el pueblo Maconí, han sido doblemente afectadas. No solo no se cumplió el acuerdo que firmaron en 2006 para recibir mejoras en su infraestructura a cambio del agua para construir el Acueducto II, sino que ahora viven en una región asolada por la sequía.
En 2023, organizaron una marcha de 10 días para exigir soluciones. Obtuvieron pipas de agua y suministro eléctrico temporal, pero no se tocó el tema central: el acaparamiento del agua por la industria tecnológica. Además, con la figura del ejido cada vez más vulnerada, empresas inmobiliarias han invadido territorios ceremoniales y suplantado ejidatarios para facilitar la venta de tierras comunales.

Movimientos sociales alzan la voz por el agua y la justicia ambiental
Frente a este panorama, organizaciones como Voceras de la Madre Tierra y Bajo de Tierra Museo han emergido como actores clave en la defensa ambiental. Han exigido ante la Suprema Corte transparencia, regulación del agua y respeto a los derechos humanos. Sin embargo, ni las empresas ni el gobierno han respondido a sus demandas.
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A pesar de que México ha ratificado el Acuerdo de Escazú —que protege a los defensores ambientales—, activistas denuncian que en Querétaro simplemente no se cumple. Incluso se ha comenzado a reubicar a comunidades indígenas con el argumento de que sus fuentes de agua están agotadas.

Querétaro en la era digital: ¿Modernización o sacrificio?
Microsoft, una de las principales protagonistas, retiró en 2024 su objetivo de ser carbono neutral para 2030, calificándolo de “actualmente inalcanzable”. Mientras tanto, el 70% de la energía en Querétaro proviene de combustibles fósiles. Aunque se afirma que los centros de datos “no contaminan” y están exentos de impuestos ambientales, la realidad es que sí generan residuos electrónicos y consumen recursos naturales vitales.
El modelo de desarrollo basado en inteligencia artificial y digitalización ha puesto a Querétaro en el centro del mapa tecnológico. Pero ¿a qué costo? Lo que se presenta como modernidad para algunos, es para otros la pérdida de agua, tierra, cultura y derechos.




