El día de ayer, lunes 20 de mayo se anunció la suspensión de la contingencia ambiental atmosférica por ozono y sus medidas. En lo que va de 2024 se han activado alrededor de ocho contingencias ambientales, entre ellas se encuentra la más reciente que fue activada el 13 de mayo pasado; la cifra más alta al menos desde el 2016.
Con lo que se refiere a la situación en este 2024, las autoridades activaron la primera contingencia el 1 de enero del presente año, lo que señala que desde inicios la calidad del aire tenía una concentración demasiado alta para actividades al aire libre o la circulación de carros, estos factores han provocado preguntas como: ¿Qué es exactamente una contingencia ambiental?, ¿qué factores la disparan?, ¿por qué parece haber cada vez más en la Ciudad de México? y, sobre todo, ¿de verdad sirve declararlas? Te ayudamos a responderlas.
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En 2024 se suma más contingencia ambiental que otros años, esté es el por qué
El pasado 13 de mayo, en el marco de la alerta, la más prolongada en cinco años, según el número de matrícula y año de fabricación del vehículo, se prohibió la circulación de más de 20% del parque vehicular conformado por unos 6,5 millones de unidades, según datos oficiales.
Está situación indica que la contaminación va más allá de las contingencias, pues a razón de calidad de aire, este año, apenas suman 16 días, los demás parece que las concentraciones de contaminantes en el aire superan los límites establecidos, por ello, una de las medidas más conocidas en la Ciudad de México es limitar la circulación vehicular constantemente cuando ello pasa.
Y la razón de por qué parece que vivimos en eternas contingencias ambientales se debe: al ozono. El ozono (O3) se forma cuando los óxidos de nitrógeno (NOx) reaccionan a compuestos orgánicos volátiles (COV) en presencia de radiación solar. Hay ozono en la estratosfera, a 25 kilómetros de la superficie terrestre. A ese se le llama bueno porque nos protege de la dañina radiación ultravioleta. El otro, el troposférico o malo, es la misma molécula, pero se forma a nivel de la superficie. Irrita las vías respiratorias y es un potente oxidante para el cuerpo.

Todo se combina y expande la situación
Cada día, en la ciudad tenemos un cóctel de reactivos listo para producir ozono, pero un factor llega a disparar las reacciones: las condiciones meteorológicas. Por ejemplo, la contingencia dictada el 9 de mayo se declaró a las 13:00 horas. Rara vez sucede tan temprano. Esta alcanzó un nivel altísimo de ozono, en parte, debido a que la mitad del país está experimentando un sistema de alta presión que evita la buena ventilación de emisiones y hace que los contaminantes estén recirculando.
El calor complica la situación. “El ozono es un problema de química atmosférica, a mayor temperatura las reacciones químicas se aceleran y se produce ozono más rápido”. Una vez que se disparan las reacciones químicas, no se pueden detener.
La contaminación atmosférica, a su vez, se debe a muchos factores. Más allá de los sospechosos comunes, hay también otros inesperados, como los incendios forestales, los rayos durante tormentas eléctricas e incluso las plantas. Es que algunas emiten pequeñas concentraciones de compuestos formadores de ozono como parte de una reacción bioquímica hacia el calor.




