El polvo del Sahara vuelve a cruzar el Atlántico y ya comienza a sentirse en distintas regiones de América. En 2026, su llegada a México se ha registrado de manera temprana, con los primeros pulsos detectados desde finales de febrero y principios de marzo. Este fenómeno natural, que forma parte del sistema climático global, puede modificar la calidad del aire, alterar el aspecto del cielo y tener implicaciones para la salud respiratoria. Aunque no es nuevo, cada año es monitoreado con mayor precisión por servicios meteorológicos debido a su impacto ambiental y sanitario.
¿Qué es el polvo del Sahara y cómo llega a México?
El polvo del Sahara es una masa de aire extremadamente seca cargada de partículas minerales provenientes del desierto del norte de África. Durante la primavera y el verano, los vientos intensos levantan grandes cantidades de polvo que ascienden a capas medias de la atmósfera. Impulsadas por los vientos alisios, estas partículas pueden recorrer más de 5,000 kilómetros a través del océano Atlántico hasta alcanzar el Caribe, Centroamérica y México.
Ya llegó la nube de polvo del Sahara a México. Esto está pasando ahora en Sánchez Magallanes, Tabasco. pic.twitter.com/f37KrPG4cN
— Lou Lou ツ (@louarey) June 25, 2020
Lo que llega al continente no es arena visible, sino una concentración de partículas finas suspendidas en el aire. Muchas de ellas corresponden a PM2.5, es decir, partículas de 2.5 micrómetros o menos, capaces de penetrar profundamente en el sistema respiratorio. Su tamaño microscópico es el principal factor de riesgo para la salud, especialmente en personas con asma, alergias o enfermedades pulmonares crónicas.
¿Qué está pasando en 2026?
Para este 2026, los reportes meteorológicos indican que el polvo del Sahara comenzó a desplazarse de forma significativa hacia América desde finales de febrero. Entre el 2 y el 7 de marzo se esperan efectos más notorios en el sureste mexicano, particularmente en la Península de Yucatán (Quintana Roo, Yucatán y Campeche) y zonas costeras de Veracruz.

Aunque marzo no suele ser el mes de mayor intensidad, este año se han detectado concentraciones tempranas. La temporada principal históricamente se extiende de mayo a agosto, con picos en junio y julio. En esos meses, el polvo del Sahara puede avanzar hacia estados del centro como Ciudad de México, generando cielos brumosos y elevaciones temporales en los niveles de partículas suspendidas.
Impacto en la calidad del aire y la salud
El efecto más inmediato del polvo del Sahara es la degradación temporal de la calidad del aire. Cuando aumentan los niveles de PM2.5, se incrementa el riesgo de irritación en ojos y garganta, así como complicaciones respiratorias en grupos vulnerables. No se trata de un escenario de emergencia generalizada, pero sí de un episodio de riesgo aumentado que requiere seguimiento.

Además de la salud, el fenómeno puede reducir la visibilidad y modificar los colores del amanecer y el atardecer, que suelen tornarse más rojizos o anaranjados debido a la dispersión de la luz solar. En ciertos contextos atmosféricos, la presencia de aire seco asociada al polvo puede influir en la formación de nubes y en el desarrollo de ciclones tropicales, aunque su efecto depende de múltiples variables climáticas.
El equilibrio ambiental del polvo sahariano
Más allá de sus impactos negativos, el polvo del Sahara cumple una función ecológica relevante. Las partículas transportan minerales como hierro y fósforo que, al depositarse, fertilizan suelos y ecosistemas marinos. Parte de los nutrientes que sostienen la selva amazónica, por ejemplo, provienen de este intercambio atmosférico transatlántico.
Mi gente lagunera, no tiendan la ropa ahorita! Hay tormenta de arena. Esto está pasando ahora por la Carretera a Juárez. #Torreón #Bermejillo #GómezPalacio #Lerdo @julioastillero @BigDataMagazin @luisvelazquezm @Radio_Formula @Milenio @Imagen_Mx @ImagenTVMex pic.twitter.com/Vj9pFrXMHh
— Miriam Saldaña (@MiriamLaGober) June 24, 2020
Este fenómeno demuestra la interconexión del sistema climático global: un desierto africano puede influir directamente en la calidad del aire en México y, al mismo tiempo, contribuir al equilibrio de ecosistemas lejanos. Su presencia no es señal de contaminación industrial, sino de un proceso natural que forma parte de la dinámica atmosférica del planeta.

El polvo del Sahara en 2026 ya comenzó a afectar regiones de América y se espera que su presencia aumente conforme avance la temporada. En México, los primeros efectos se concentran en el sureste, con posibilidad de expansión hacia el centro del país durante los meses de mayor intensidad. Aunque es un fenómeno natural con beneficios ecológicos, también puede impactar la calidad del aire y la salud respiratoria de manera temporal. Comprender qué es, cómo llega y qué esperar permite anticipar sus efectos y dimensionar su relevancia dentro de un sistema climático donde todo está conectado.




