Según una investigación pionera realizada por expertos del Instituto Nacional de Ecología (Inecol) y la UNAM, si el nivel del mar sube solo un metro —algo que podría ocurrir antes del año 2100— más de 581 mil hectáreas del Golfo de México y el Caribe mexicano quedarían bajo el agua. Con un ascenso de dos metros, la cifra se dispara a más de 800 mil hectáreas, lo que implicaría un desastre ambiental, económico y social sin precedentes.
Los estados más vulnerables son Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, donde hay comunidades enteras que podrían perderlo todo: tierra, agua, cultivos, vivienda, pesca… incluso la identidad.

1. Pantanos de Centla, Tabasco
En este rincón del sureste mexicano, uno de los humedales más importantes del país ya está dando señales de alerta. Investigaciones del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM han documentado la muerte masiva de plantas de agua dulce debido al aumento en la salinidad, como el tule (Typha domingensis), el anón de pantano (Annona glabra) y el carrizo (Phragmites australis).
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Lo que está ocurriendo aquí podría ser solo el comienzo. Si el mar sigue avanzando, los manglares migrarán tierra adentro, devorando los humedales dulces. Y si no pueden moverse, simplemente desaparecerán. Este colapso afectaría directamente a la pesca local y a las barreras naturales contra huracanes.

2. Laguna de Términos, Campeche
Esta laguna es un santuario biológico para peces, crustáceos y moluscos de alto valor comercial. Sin embargo, su salinidad se ha disparado en las últimas décadas, sobre todo tras fenómenos como El Niño, que reducen el aporte de agua dulce.
Científicos de la Universidad Autónoma de Campeche advierten que el ecosistema está perdiendo su diversidad y productividad, y que, de seguir la tendencia, el mar podría reclamar gran parte de esta reserva natural protegida. Además, las comunidades de Bahamitas, Las Bombas y Sabancuy ya sufren erosión costera severa.

3. Sian Ka’an, Quintana Roo
Esta reserva mundial de la biosfera, reconocida por la UNESCO, es otro de los sitios vulnerables. El problema aquí no solo es la subida del mar, sino también la intrusión de agua salada en el acuífero subterráneo, una amenaza que podría dejar sin agua dulce a miles de personas y arruinar la agricultura.
Según Gonzalo Merediz Alonso, director de la organización Amigos de Sian Ka’an, el acceso al agua potable podría reducirse hasta en un 50% en las próximas décadas, si no se toman medidas urgentes.

4. Costa de Yucatán
El suelo kárstico de Yucatán es como una esponja: altamente poroso, con un sistema acuífero subterráneo conectado directamente al mar. Esta condición hace que la región sea extremadamente vulnerable a la salinización de sus fuentes de agua.
El investigador Jorge Herrera, del Cinvestav, señala que los ecosistemas terrestres y costeros están tan interconectados, que una alteración del nivel del mar puede contaminar grandes extensiones de tierra y comprometer la seguridad hídrica de toda la península.

5. Sistema Lagunar de Alvarado, Veracruz
Veracruz, con su amplia franja costera, es otro estado que podría perder extensas zonas productivas. En Alvarado, el aumento del nivel del mar amenaza no solo la biodiversidad, sino también la vida de comunidades que dependen de la pesca y la agricultura.
El sistema lagunar comparte características con selvas inundables, por lo que científicos están haciendo experimentos con plantas nativas como la Pachira aquatica, que ha mostrado cierta resistencia al agua salada. Pero otras, como la Annona glabra, podrían desaparecer.

¿Cuánta gente está en riesgo?
Las estimaciones no son menores: más de 124 mil personas quedarían vulnerables ante una subida de un metro en el nivel del mar. Con un ascenso de dos metros, la cifra se eleva a 440 mil personas, muchas de ellas sin recursos suficientes para migrar o adaptarse.
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Aunque hay esfuerzos locales y científicos trabajando en soluciones basadas en la naturaleza —como restaurar manglares o adaptar cultivos a nuevas condiciones de salinidad—, el país no tiene una política nacional efectiva para enfrentar la subida del nivel del mar.
Edgar Sánchez, académico del Inecol, advierte: “Para finales del siglo vamos a tener una emergencia en todas las costas”. Y no es una exageración.

El tiempo se agota
El mar avanza, centímetro a centímetro, cada año. A simple vista, no parece una amenaza urgente, pero sus consecuencias se acumulan: pérdida de hábitats, salinización de acuíferos, erosión costera, migración forzada y colapso de economías locales.
Si no se actúa con decisión, para el año 2100 México podría perder algunos de sus paisajes más ricos, sus ecosistemas más diversos y sus comunidades más resilientes. Porque cuando el mar gana terreno, no solo se lleva tierra. Se lleva historia, cultura y vida.




